El desarrollo de las empresas digitales, capitaneadas por multimillonarios que no recuerdan al clásico empresario por su  aspecto desenfadado y  vestimenta  informal ,  y en especial las empresas de redes sociales y los proveedores de contenidos en línea, ha contribuido enormemente al crecimiento económico de la Unión Europea, pero la normativa fiscal actual no se concibió pensando en  empresas que operan a escala mundial de forma virtual y que tienen escasa presencia física en un territorio nacional.

Actualmente, 9 de las 20 mayores empresas del mundo por capitalización bursátil son digitales, y son consideradas como las heroínas del capitalismo por su atractiva imagen, de tal forma que son el ideal a imitar por emprendedores y el lugar perfecto de trabajo para las nuevas generaciones. Pero  al mismo tiempo  las empresas digitales no contribuyan con sus impuestos en la medida que les corresponde, dada la dificultad de fiscalizar sus rendimientos en un ámbito territorial concreto. Y eso no puede seguir así, no vale con que los magnates en vaqueros hagan fundaciones filantrópicas, deben pagar impuestos como el resto de las empresas , no se trata de hacer caridad  sino de evitar el  riesgo  de disminución real de los ingresos públicos de los Estados , siendo un hecho constatado que actualmente, en la UE, las empresas digitales tienen un tipo impositivo medio efectivo que es la mitad del de los sectores económicos tradicionales.

Las propuestas de la Comisión Europea en ese sentido  buscan soluciones permanentes y duraderas para garantizar que los ingresos fiscales procedentes de las actividades en línea sean equitativos, como reclamaron con urgencia los dirigentes de la UE en Octubre de 2017, pues la normativa fiscal actual no grava los beneficios obtenidos mediante actividades lucrativas ,tales como la venta de contenidos y datos generados por los usuarios.

Los Estados miembros, intentando beneficiarse individualmente de esta situación, habían empezando a buscar soluciones unilaterales rápidas para gravar las actividades digitales, lo que ha

generado confusión jurídica e inseguridad fiscal para las empresas, siendo que un enfoque coordinado es lo único que puede garantizar que la economía digital sea gravada de manera equitativa, de una forma favorable al crecimiento y sostenible.

La Comisión Europea ha presentado dos propuestas legislativas distintas que posibilitarán una fiscalidad más equitativa para las actividades digitales en la UE:

-La primera iniciativa tiene por objeto reformar las normas sobre el Impuesto de Sociedades , de tal manera que se declaren y graven los beneficios allí donde las empresas lleven a cabo una acción significativa con los usuarios mediante canales digitales. Esta constituye la solución a largo plazo preferida de la Comisión.

-La segunda propuesta responde a las peticiones de varios Estados miembros de un impuesto provisional que abarque las principales actividades digitales actualmente exentas por completo de impuestos en la UE.

Ambas propuestas no son incompatibles y establecen un enfoque coherente a nivel de la UE para contar con un régimen impositivo  que apoye el mercado único digital y que se tenga en cuenta en las conversaciones internacionales orientadas a fijar la cuestión a nivel mundial.

Las propuestas legislativas se han presentado ya  al Consejo para su aprobación y al Parlamento Europeo para consulta. Ahora hace falta que se impulse y se lleve a la práctica tal iniciativa y que la  UE también contribuya a los debates mundiales sobre fiscalidad digital en el marco del G20/OCDE, en orden de soluciones internacionales en la tributación de este sector.

Ernesto Prieto Sánchez

Abogado