La situación de la Comunidad de Madrid es vergonzosa. El Partido Popular ha intentado durante los últimos tres años desvincularse de las anteriores gestiones que habían llevado a cabo Esperanza Aguirre e Ignacio González, implicados en varias investigaciones por corrupción. Han pretendido vender a la ciudadanía un Partido Popular renovado pero sólo han podido demostrar que no tienen ningún plan de gobierno para la Comunidad de Madrid, teniendo que gastar más tiempo en defenderse de las acusaciones de corrupción que en gestionar el propio Gobierno. Un ejecutivo regional nefasto sostenido por Ciudadanos que ahora, en plena carrera electoral hacia 2019, ante el menor signo de debilidad, se les ha dado la vuelta.

Las políticas del Gobierno de Cristina Cifuentes han estado destinadas fundamentalmente a aplicar recortes a sectores públicos básicos para toda la ciudadanía: sanidad, educación, protección a las mujeres víctimas de violencia machista, etc. A la vez que han reducido la cantidad de dinero que ingresaban en las arcas públicas a través de impuestos directos que tasaban a los sectores más pudientes de la sociedad. Esto no es más que la continuidad en las políticas que han llevado a cabo desde la Moncloa y la Puerta del Sol los diferentes gobiernos del Partido Popular. Unas políticas que benefician a los ricos a costa de los pobres.

Fácil y en botella: este tipo de políticas son la base de la corrupción del Partido Popular. Su concepción y práctica política son corruptas desde la raíz; y se debe fundamentalmente a sus vínculos con las élites. Como defensores de las políticas que benefician a los privilegiados, sus vínculos con ellos son estrechos: banqueros, jueces, grandes empresarios, comisarios, hombres y mujeres muy poderosos se codean diariamente con los políticos del PP,  que en muchas ocasiones son incluso familiares y amigos. Estos vínculos suelen llevar de la mano una serie de privilegios que inevitablemente terminan en corrupción.

Por esa razón podemos afirmar que el problema no es sólo Cristina Cifuentes, quien aprovechó esos vínculos para sacarse un título sin cumplir con los requisitos de esfuerzo que sí se ven obligados a cumplir miles de alumnos para poder completar sus estudios, sino que el problema es el Partido Popular en general.

Madrid, en particular, ya lleva anquilosado más de veinte años en la estructura de la Comunidad, del Gobierno regional, con cientos de investigados por corrupción. Esto, como presentamos en el pleno día 24 de abril en Rivas, solo se resuelve echando al PP del gobierno de la Comunidad de Madrid con una moción de censura. Y esto responde a un acto de responsabilidad por parte de los partidos que formamos parte de la oposición en la Asamblea de Madrid. Echar al Partido Popular es un acto de dignidad y de respeto a la institución pública. Por eso exigimos esa moción de censura por parte del PSOE y que apoyaríamos incondicionalmente.

Por desgracia para todos, Ciudadanos, sirviendo de nuevo como muleta del Partido Popular, se conforma con la dimisión de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, con el objetivo de evitar que el PSOE le quite parte de su potencial electorado. Es una clara muestra de tacticismo e irresponsabilidad, lo que demuestra que su compromiso con la renovación democrática es solo marketing electoral. Por esa razón, es nuestro deber como partido asegurarnos en las próximas elecciones no solo ganar los municipios, sino conseguir una mayoría parlamentaria que nos permita ganar la Comunidad de Madrid y limpiarla de la corrupción de una vez por todas, a la vez que abrimos paso a una nueva etapa donde lo público y la mayoría de la ciudadanía prime por encima de las élites.

José Mª Álvarez