La Comunidad, el Ayuntamiento de Madrid y varios municipios del sur de la región, como el de Getafe, Pinto y Rivas, se han reunido para abordar la posible aparición de malos olores durante el verano en esta zona, un problema que se viene repitiendo en estas localidades con demasiada frecuencia.

El Ayuntamiento de Getafe ha mantenido una reunión de trabajo con los de Madrid, Rivas, Pinto, la Comunidad de Madrid, la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid, y el Canal de Isabel II, para evitar los episodios de olores como los que se produjeron el verano pasado, en el barrio de Perales del Río y otros municipios del sur, causados por los lodos tratados en la Finca de la Torrecilla.

El pasado verano vecinos de varias localidades del sur de Madrid denunciaron ante sus respectivos ayuntamientos la existencia de malos olores, especialmente durante la noche.

Según una investigación posterior, el hedor procedía de lodos desecados y compactados en la planta de la Torrecilla, en Madrid. Lodos procedente de la estación depuradora de aguas residuales EDAR Sur, una actividad sobre la que el Ayuntamiento de Madrid ha resuelto que es distinta a la permitida por la licencia que posee, con lo que pone en marcha un proceso de disciplina urbanística.     

La empresa de la planta ha aceptado instalar un segundo equipo de volteo para evitar que el fertilizante entre en combustión, y se llevará a cabo el tratamiento del material para evitar que aumente su temperatura, otra de las causas que lo puede hacer reaccionar.

«La segunda línea de actuación administrativa es en cuanto al almacenamiento, ya que el Canal de Isabel II mantiene un contrato para la gestión de estos residuos con la empresa Valoriza, donde se prohíbe el almacenamiento intermedio que se está produciendo», ha detallado el Ayuntamiento de Getafe.

A partir de ahora, la empresa Valoriza, que tiene el contrato para la gestión de estos residuos, debe presentar un «Plan de comercialización y el Canal de Isabel II, por su parte, las soluciones oportunas».

Los ayuntamientos afectados esperan que «con el cambio de Gobierno se sigan manteniendo estas reuniones, para garantizar el bienestar de los vecinos y vecinas, así como la calidad medioambiental, evitando la emisión tanto de olores como de gases»

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