La Real academia de la lengua define holocausto como. “Gran matanza de
seres humanos”.
Y eso es lo que está sucediendo con las pensiones, una “quiebra
premeditada y metódica” de la Seguridad Social y el sistema público de
pensiones por parte de todos los partidos gobernantes desde 1980 y “por
casi todo el arco parlamentario desde 1995” tiene un objetivo, entregar a
los mercados privados el 45% de la partida del gasto social que
actualmente se dedica a las pensiones públicas. Y parejo una gran parte de
la ciudadanía que llegado el día de su jubilación carecerá de los medios de
subsistencia para sobrevivir.

Y todo esto mintiendo e incumpliendo sus promesas electorales Y a pesar de ello
los españoles seguimos dándole nuestro voto de confianza.
Primero han precarizado y empobrecido a una gran parte de la ciudadanía
y ahora toca a los pensionistas. El neoliberalismo no cesa a su objetivo, la
vuelta a una sociedad clasista, a la sociedad de los inicios de la era
industrial. Ricos, burgueses y proletarios.
Las pensiones. Bancos y aseguradoras trabajan para transferir los ingentes
ahorros de la población española al sector privado, y acabar de una vez
por todas con las pensiones públicas.

Cuando empezó esto.

Desde inicios de la crisis, el lobby de los planes de pensiones incrustado en
el Gobierno ha encontrado en la Comisión Europea un aliado ideal. En 2010, el ultimátum de las instituciones europeas al Gobierno de Zapatero
llevó a la congelación de las pensiones contributivas y, el retraso en la
edad de jubilación de 65 a 67 años, entre una batería de medidas que
hacían mucho más complicado acceder a una pensión o a cobrar la
pensión máxima.
Y a partir del 2013, Rajoy siguió poniendo las cosas más difíciles.
En España, los grandes bancos y aseguradoras quieren que desaparezca su
principal competidor: las pensiones públicas. Ya lo han hecho en muchos
países de América Latina. Ahora quieren terminar el trabajo iniciado en
España.

La estrategia utilizada por los lobbies de los planes de pensiones no puede
ser más vieja: convencer de que el sistema público no tiene futuro, y
garantizar que no lo tenga, dejándolo sin recursos, de forma que la
primera previsión se cumpla.
Cómo nos convencen de que las pensiones públicas no son una buena idea
Los lobbies y los medios de comunicación a su servicio, de la banca y las
aseguradoras, titulares de la mayoría de los planes de pensiones, han
conseguido convertirse en la referencia a la hora de describir el futuro de
las pensiones públicas. Y también a la hora de influir en las leyes que
definen su futuro. Una figura que sirve de ejemplo del vínculo entre los
fondos de pensiones privados y el futuro del sistema público es Rafael
Doménech, subdirector de la Oficina Económica del presidente del
Gobierno con José Luis Rodríguez Zapatero y actual responsable de
análisis macroeconómico del BBVA, entidad que lidera el mercado de las
pensiones privadas en España y buena parte de América Latina.

En 2013, Doménech fue seleccionado por el Gobierno de Mariano Rajoy
como uno de los 12 ‘sabios’ que definieron el llamado ‘factor de
sostenibilidad’, es decir, cuánto se recortarán las pensiones a partir de
2019 para compensar que viviremos más años. De entre la docena de
expertos, la mayoría estaba vinculada con bancos o aseguradoras y solo
tres tenían una visión distinta a la del Gobierno. O el presidente de esta
comisión, Víctor Pérez-Díaz, vinculado con FAES, la Fundación Caixa Galicia
o Unespa, la patronal de las aseguradoras. Actualmente, en el Congreso se
dice que Doménech pasa más tiempo allí que algunos ministros.
La estrategia de los lobbies consiste en convencer de que el sistema
público no tiene futuro y hacer todo lo posible para que no lo tenga.

Desde2012 el Gobierno del PP ha retirado una media de 13.500 millones
de euros cada año. En diciembre de 2017 apenas quedaban 8.000
millones, lo justo para pagar una mensualidad más. La principal causa de
este déficit en las arcas de la Seguridad Social es el aumento del gasto en
pensiones por el envejecimiento de la población. Un factor casi tan
determinante como la caída de los ingresos de las cotizaciones sociales,
con las que se financia todo el sistema público, un fenómeno fácilmente
explicable por la crisis, el paro y las más de dos millones de personas que
tuvieron que dejar el país por razones económicas. Tampoco ha ayudado
que la “recuperación” de la que habla el Gobierno se haya cimentado en
los bajos salarios, con una caída media del 12,8%, y en el empleo precario,
con el doble de contratos temporales que en 1995.
¿Son seguros los planes de pensiones privados? Una muestra.

El caso argentino es revelador. En 1994, con la recomendación del FMI y el
Banco Mundial, el Gobierno de Carlos Menem impulsó la privatización del
sistema de pensiones, siguiendo el modelo chileno, el mismo que sirve
hoy de ejemplo en España. Una de las tres entidades más beneficiadas por
esta operación fue la filial del BBVA, Consolidar, que se quedó con el
14,1% del mercado. Un negocio con grandes ventajas para el banco
español: una vez dentro, la ley te impedía volver al sistema público. .
En 2008, el Gobierno argentino nacionalizó los fondos de pensiones ante
el riesgo de quiebra de un sistema que había invertido 1.059 millones de
euros en mercados a futuro, a las puertas de la mayor crisis financiera
desde 1929. Unas “apuestas de casino” –según el sociólogo Sergio
Fiscella– donde los ahorradores tenían la obligación de seguir apostando.
Pero en España el lobby de las pensiones en España ha conseguido centrar
los debates en la “insostenibilidad” del sistema público, pasando por alto
la falta de garantías y la grave crisis que atraviesan los planes privados de
pensiones, según la prensa económica.

Lejos de lo que puede parecer, las pensiones privadas no son
precisamente un negocio boyante. El diario Cinco Días situaba la “edad
dorada” de los planes de pensiones entre 1997 y el comienzo de la crisis.
Con una pérdida de 580 millones de euros, 2017 se ha convertido en el
primer año en el que se producen más retiradas que aportaciones en el
sistema privado. Jesús González, uno de los máximos expertos en
previsión social de UGT, calificaba en este periódico el formato de los
planes de pensiones de “moribundo” y “catatónico”.

Y todo esto se produce en el momento que sin el más mínimo de
vergüenza sacaron más de 70.000 millones para el rescate bancario de los
cueles nos dicen que se perderán 60.000 millones y esto sin contar las
ayudas indirectas a través del banco europeo de préstamos a cero interés
mientras nosotros los pagábamos al 20%.
El mensaje claro para quien lo quiera oír.Ayudar a los poderosos, no al pueblo.
Que no nos engañen.Ante las próximas elecciones y la bajada de expectativas del PP y PSOE nos empiezan hablar
de una revisión del pacto de Toledo sobre las pensiones. Ojo nos volverán
a mentir, nos quieren volver a engañar.

Sería bueno recordar a estos criminales ese dicho: El pueblo que no
conoce su historia está obligado a repetirla. Sustituyendo pueblo por
poderosos. Las revoluciones provocadas por el hartazgo del pueblo al ser
sometido a una infame miseria, con consecuencias brutales para nobles,
ricos y el mismo pueblo