Hace ocho años publicamos un corto artículo sobre un gorrión molinero (Passer montanus) que murió estrangulado por una cuerda plástica que llevó a su caja-nido (ver página 47 de la revista de naturaleza Quercus nº 319, de septiembre de 2012). En este caso se trata de una fotografía a una cigüeña blanca (Ciconia ciconia) que mi gran amigo, el ornitólogo José Antonio López Septiem, tomó el año pasado en el municipio de Sotillo, Segovia. Esta problemática ya ha sido detectada en bastantes nidos de cigüeña de muchos puntos de España, provocando la muerte de los pollos al enredarse en sus patas (los padres  encuentran las cuerdas en los campos y las trasladan al nido). Y añado otra foto tomada en otros nidos de cigüeña del vecino municipio de San Fernando de Henares para que vean ustedes que el problema es habitual y generalizado.

La nueva imagen incide en el mismo problema que, lejos de solucionarse, se agrava año tras año. Como dijimos entonces: “Además de denunciar la problemática queremos concienciar a los amantes de la naturaleza para que, entre todos, busquemos soluciones” y repetiremos que, una medida elemental, sería animar a que se recojan este tipo de cuerdas cuando las encontremos en las excursiones o paseos que damos por el campo y se lleven al cubo de la basura (al reciclado). Otra medida sería promocionar el cambio de uso y sustituir los plásticos por cuerdas de pita —de las antiguas— en las actividades agrícolas y ganaderas.

José Ignacio López-Colón