No es simplemente una cuestión de reloj vital, de tic tac marcha atrás, de minutos de descuento…

A mí me parece muy bien que las organizaciones sindicales nos pongan a andar a los mayores y que nos saquen a la calle. Sólo porque prácticamente es eso lo primero, y a veces lo único (y beber agua) que nos recomienda el médico, ya me lo parecería. Si además aprovechamos para hacer algo que ya sabemos hacer muy bien porque lo henos tenido que hacer muchas veces contra un dictador y después, y para reivindicar ahora un poco menos de miseria, pues mejor. Pero no nos engañemos, a mí me parece que esto no sirve para casi nada bueno, que esto es, en el mejor ce los casos, un poquito de pan para hoy y mucha hambre para mañana, para dentro de nada.

Pero no hambre para nosotros que, ley de vida. o de muerte, como queramos, nos queda mucho menos hambre que pasar, y que en no pocos casos estamos a dieta; es hambre para nuestros hijos, para nuestros nietos. Porque las pensiones, el otro euro y pico que puedan subir para que dejemos de salir a dar la murga a Rajoy no le supone nada, él y los suyos también se lo van a subir. Y es más, no puedo evitar pensar que hasta les estamos haciendo el juego “preelectoral”, por aquello de “qué buenas son las hermanas ursulinas, que buenas son que nos llevan de excursión” cuando nos den las miguitas. No nos engañemos, no les damos ningún miedo.

Lo que les daría mucho es que nos quedáramos en casa o en aulas, o en cualquier otro sitio tratando de concienciar a esa cantidad inmensa, abrumadora, adormecida, anestesiada, deslumbrada por la luz azul de los móviles ¡parada! sin trabajo ni posibilidad de tenerlo, de que son ellos los que no van a cobrar pensiones, que son ellos los que no se van a cansar físicamente –psíquicamente mucho- porque no van a tener trabajo como no se movilicen (no me refiero a jugar con sus dispositivos móviles), como no salgan a la calle a reclamar con su energía, con su vigor, y si es necesario –no me refiero a violencia- con su fuerza. Que las series a toda hora y en cadena, las operaciones triunfo de otros, las cada vez más bobas canciones eurovisivas, los chefs improvisados e inventados para un rato, incluso la pelota -el mundo no está lleno de “ronaldos” ni “mesis”- no les van a dar trabajo a ellos, ni desde luego pensiones. Al revés: que les generan una dependencia, una necesidad de dinero, un “entretenimiento” eterno que les está dando muchísima ventaja a los que no les quieren pagar en el futuro.

Y que se pusieran en marcha ellos y ellas -los que no lo estén haciendo- sí que les daría mucho miedo, muchísimo. Pues nuestro voto (en el caso de quien se lo dé, pues yo ni lo he hecho ni lo haría aunque cobrase la pensión que puedan cobrar Aznar o Felipe González por ejemplo) es cuestión de tente mientras cobro, de tente mientras vivo, y la verdad es que con las listas de espera y la calidad de la sanidad, y no digamos de los servicios sociales, eso ya lo “arreglan” un poco más que la ley de vida.

El que importa es  el voto de mañana, el que tiene que levantarles de las poltronas siempre para que no sigan siendo sus hijos y nietos los que sigan saliendo con la parte mollar del asunto y les hagan a los nuestros lo que ellos nos hacen hoy sino peor.

Y aún mejor, porque ya es sabido que la unión hace la fuerza (ellos se han unido aunque haya sido con pizas en la nariz y pastillas contra el vómito y ahí están) que si salimos del brazo los mayores y los jóvenes, y cuando noten que desfallecemos, se sientan con nosotros tomamos un café juntos y seguimos…entonces sí. Entonces empiezan a dejar de pensar en cómo engañarnos con el chocolate del viejo (no es ofensa, es un honor; yo también lo soy), y a lo mejor tienen que empezar a decirles, por ejemplo a sus amigos los del capital que ganen un poco menos de parné, y resuelvan de verdad y para siempre lo de las pensiones.

E incluso ayudan a los jueces de buena intención a que no se alarguen tanto los procesos de los supuestos corruptos y corruptas, para que dejen antes de ser “supuestos”, y no prescriban todos esos capitalazos que a mí ya me va pareciendo, y no debo saber casi nada, que solo con ello para los mayores ya tendrían.

La vida al revés no ¡Mejor juntos!

enriquevalesvilla@hotmail.es