Los peces rojos salían del agua en el río; al principio no podía creerlo, pero después me di cuenta de que los estaban sacando a mano unos individuos. Parece que nos los quisieran echar encima. (Marchaba con ella hacia la casa-museo; ignoraba sus intenciones…)

No tengo nada a lo que asirme, no tienes nada para sujetarte —nada que agarrar, nada es seguro— y tenemos que continuar pisando barro, no hay más remedio, todo está resbaladizo, pero es lo que hay, único camino…

No lo veo nada claro, pero no puedo pensar, no hay oportunidad ni tiempo para frenar, hay que seguir adelante… Tienes miedo y tiemblas con solo pensarlo, pero no paras, avanzas mucho más decidida que yo… Por una vez el sueño es a la luz del día —no de noche—, en cambio es mucho más confuso que mis pesadillas nocturnas: mis queridos engendros —quimeras monstruosas—, profundidades abisales donde me siento a gusto —es mi mundo—, ojos desposeídos de pupila, dientes como cuchillos, espinas infernales… ¿problema?, ¡ningún problema!, ellas no me intimidan, jamás me dañaron,

Todo nuestro pasado está en el pequeño museo, ahí, tras los cristales, objetos depositados en esos compartimentos y en esas urnas; todo inservible. Y pensar que un día no muy lejano lo fueron todo… Y tú, dama fantasma, señorita irreal, me arrastras frenética y yo te sigo sin pararme a pensar, aunque desconozco el significado de tu juego…, ni siquiera sé si me llevas al pasado o al futuro; no lo sé, lo ignoro…

Hades Gaudó

Nota a pie de página:  Como quiera que este espacio es reducido, tengo que restringir los ruegos habituales para que desde Europa se tomen medidas efectivas para ayudar a los refugiados sirios y a los demás refugiados, a los africanos, ya sean subsaharianos o magrebíes, en fin, a todos lo que sufren. En Europa, en España, continuamos cerrando fronteras; seguimos levantando barreras, unas de espino y otras de papel, algunas —mucho peor— de acero invisible, barricadas custodiadas por cíclopes y dragones; malditas leyes e ideologías. (Cientos, miles de muros y vallas siguen elevándose hacia los cielos en todo el mundo…. Cientos de miles, millones de personas, continúan sin poder ejercer uno de los derechos elementales del ser humano.)

Y no quiero terminar sin volver a recordar dos cosas puntuales, dos cosas importantísimas para ayudar en España: Acceso a la Sanidad universal para todos los inmigrantes, sin ningún tipo de restricción ni discriminación (atención sanitaria y farmacéutica gratuita, incluidos los que se hallen en situación “irregular”) y solucionar de una vez por todas la insoportable la situación española en el asunto de los  desahucios (cientos, miles de familias quedan en la calle porque la legislación española no soluciona la gran estafa que la Banca ha propiciado en las últimas décadas; auténtico pillaje que está dinamitando la cohesión social).

Y todo esto hay que hacerlo dejando aparte cualquier tipo de consideración ética y/o moral dejando de lado las ideologías, las creencias religiosas y las consideraciones económicas…, esto hay que hacerlo  simplemente PORQUE ES LO CORRECTO.