Escucha: ahora estoy dormido, estoy soñando… Me sumerjo, como ya es habitual en alguno de mis sueños, en las profundidades de la Tierra, en sus entrañas. Pasillos angostos y oscuros, pero no paro, aunque estoy asustado y con el corazón encogido, avanzo hacia el fondo… Estoy aterrado pero voy a matar al monstruo, de eso estoy seguro —ya lo he soñado otras veces—, a quien se esconde ahí abajo. No sé cómo lo haré, voy a pecho descubierto, no llevo armas —jamás quise tocarlas—, solamente las manos desnudas, sólo palabras, pero estoy seguro que lo haré (repito: ya lo he soñado otras veces). Leviatán…, el engendro está asustado y se refugia en donde cree  estar seguro, pero ignora que lo que está escrito no puede cambiarse y que todo tiene su tiempo, que no podrá escapar. Desconoce que yo nací en las sombras, en la oscuridad de la noche, que ni siquiera la Luna me vio nacer; ignora que ese es mi territorio y es imposible escapar a mi determinación… Pero es duro, muy duro… (Despierto con un sobresalto; el bullicio continúa a mi alrededor, nada importante. Regreso al ensueño, pero todo ha cambiado, un sueño empieza y termina, se escapa entre los dedos, se esfuma en el aire: hace un minuto lo era todo y ahora, en un segundo, ya no es nada.)

Sollozos, gritos agudos allá al fondo, dientes apretados, saliva húmeda que se arrastra por las comisuras de los labios… Delirio, un suplicio… Esto ya es más extraño, camino por territorio desconocido…

Hades Gaudó

Créditos y nota de agradecimiento: La imagen que ilustra este capítulo corresponde al lienzo “La bestia en el corazón—“那心中的魔獸啊“, un cuadro pintado en 2015—, obra de la artista taiwanesa Zhang Hua Ling (張驊) (Taiwán; 台灣/臺灣). Estoy muy agradecido a esta gran artista china por la deferencia de prestar la imagen de sus maravillosos diseños para algunos de mis relatos. Es bien sabido que la imaginación y la fantasía orientales no tienen nada que ver con la que anida en las cabezas occidentales como la mía, por tanto, para mí, todo esto provoca una sensación única, es como pasar a otra dimensión, a un mundo mágico bien distinto, a un mundo que no comprendo… ¡Gracias Zhang, gracias amiga!

Nota a pie de página:  Como quiera que este espacio es reducido, tengo que restringir los ruegos habituales para que desde Europa se tomen medidas efectivas para ayudar a los refugiados sirios y a los demás refugiados, a los africanos, ya sean subsaharianos o magrebíes, en fin, a todos lo que sufren. En Europa, en España, continuamos cerrando fronteras; seguimos levantando barreras, unas de espino y otras de papel, algunas —mucho peor— de acero invisible, barricadas custodiadas por cíclopes y dragones; malditas leyes e ideologías. (Cientos, miles de muros y vallas siguen elevándose hacia los cielos en todo el mundo…. Cientos de miles, millones de personas, continúan sin poder ejercer uno de los derechos elementales del ser humano.)

Y no quiero terminar sin volver a recordar dos cosas puntuales, dos cosas importantísimas para ayudar en España: Acceso a la Sanidad universal para todos los inmigrantes, sin ningún tipo de restricción ni discriminación (atención sanitaria y farmacéutica gratuita, incluidos los que se hallen en situación “irregular”) y solucionar de una vez por todas la insoportable la situación española en el asunto de los  desahucios (cientos, miles de familias quedan en la calle porque la legislación española no soluciona la gran estafa que la Banca ha propiciado en las últimas décadas; auténtico pillaje que está dinamitando la cohesión social).

Y todo esto hay que hacerlo dejando aparte cualquier tipo de consideración ética y/o moral dejando de lado las ideologías, las creencias religiosas y las consideraciones económicas…, esto hay que hacerlo  simplemente PORQUE ES LO CORRECTO.