Quince a uno. Quince a uno pagan las casas de apuestas a esa elección. TV.  Me había quedado dormido en el salón, el “Club social” de este internado. Apenas molestias a pesar del ruido circundante; tengo un sueño profundo. No sé qué hacer. Las horas, los días…, cada minuto que pasa es igual a los que dejó atrás, idéntico al que ocupará su lugar, y al siguiente y al que vendrá después de ese; no hay solución, presente continuo…

Echo una ojeada a mi alrededor. Gente viendo la tele, unos pocos charlando, María y Ernesto andan de aquí para allá como de costumbre. Cada uno de nosotros se limita a repetir mecánicamente su programa, uno que fue implantado en nuestra psique desde sabe Dios cuándo. No tenemos escapatoria; registro genético. ¿Existe la libertad? ¿Hay elección? Continúan los anuncios…

Periódicos atrasados cuentan historias del ayer; son relatos insustanciales. Pero ellos no tienen la culpa, ¿quién podría cambiar algo? Los diarios solamente son árboles muertos, ya no pueden reaccionar, la tinta los condenó hace mucho tiempo. Una y otra vez realizan el trabajo de Sísifo. Una y otra vez… (Y la tinta es una paloma negra que levanta el vuelo constantemente; se posa y echa a volar casi de inmediato, vuelve a posarse y se marcha, así una y otra vez… No dice nada importante, jamás indica la verdad.)

Hades Gaudó

Nota a pie de página:  Como quiera que este espacio es reducido, tengo que restringir los ruegos habituales para que desde Europa se tomen medidas efectivas para ayudar a los refugiados sirios y a los demás refugiados, a los africanos, ya sean subsaharianos o magrebíes, en fin, a todos lo que sufren. En Europa, en España, continuamos cerrando fronteras; seguimos levantando barreras, unas de espino y otras de papel, algunas —mucho peor— de acero invisible, barricadas custodiadas por cíclopes y dragones; malditas leyes e ideologías. (Cientos, miles de muros y vallas siguen elevándose hacia los cielos en todo el mundo…. Cientos de miles, millones de personas, continúan sin poder ejercer uno de los derechos elementales del ser humano.)

Y no quiero terminar sin volver a recordar dos cosas puntuales, dos cosas importantísimas para ayudar en España: Acceso a la Sanidad universal para todos los inmigrantes, sin ningún tipo de restricción ni discriminación (atención sanitaria y farmacéutica gratuita, incluidos los que se hallen en situación “irregular”) y solucionar de una vez por todas la insoportable la situación española en el asunto de los  desahucios (cientos, miles de familias quedan en la calle porque la legislación española no soluciona la gran estafa que la Banca ha propiciado en las últimas décadas; auténtico pillaje que está dinamitando la cohesión social).

Y todo esto hay que hacerlo dejando aparte cualquier tipo de consideración ética y/o moral dejando de lado las ideologías, las creencias religiosas y las consideraciones económicas…, esto hay que hacerlo  simplemente PORQUE ES LO CORRECTO.