De nuevo caigo en el ensueño… todo es tan extrañamente familiar, tan confuso como atractivo ¿Grindel, Éluard?, ¿da lo mismo?… quién es quién y cual es cual…

No estamos en el punto de partida pero tampoco cerca de la meta ¿where are you? ¿importa el destino?, ¿adonde nos dirigimos? Intenté mantener erguido el aguijón pero sobrevaloré mis fuerzas, yo no soy nadie ¿qué me creía?, estoy acabado… La Bestia de siete cabezas aplasta a todo lo que se le pone por delante, es inmisericorde… … … pero tiene su Talón de Aquiles, un punto débil: es de condición humana, no demoníaca.

(Regreso a mi torre de marfil exhausto, sicológicamente al borde de una muerte virtual, a uno de esos trances tan necesarios para renacer…, debo ganar tiempo para no sucumbir…, es posible —ya sabes— pero tienes que reposar, dejar que tus huesos se conviertan en polvo… sí, no me lo repitas, es agotador, lo sé).

Y no os hagáis ilusiones, que os han embaucado… no hay otros mundos ¡qué más quisiéramos!; no, no os engañéis, salid de vuestras torres de marfil,

(habrá que seguir buscando… el camino se ha helado, es frío y duro… habrá que seguir buscando…).

Una pista (una linterna): La Bestia sale del mar —la sociedad humana, inestable, tiene cimientos de estructura líquida—; reyes, gobiernos y políticos, imperios financieros, van sucediéndose y se perpetúan. La Bestia tiene diez cuernos, apariencia de leopardo, patas de oso y fauces de león [Apocalipsis, capítulo 13 (Daniel, 7: 17, 23)]… pero todas las batallas se acaban perdiendo…, de eso se encarga Saturno

Hades Gaudó

Nota a pie de página:  Como quiera que este espacio es reducido, tengo que restringir los ruegos habituales para que desde Europa se tomen medidas efectivas para ayudar a los refugiados sirios y a los demás refugiados, a los africanos, ya sean subsaharianos o magrebíes, en fin, a todos lo que sufren. En Europa, en España, cerramos fronteras; continuamos levantando barreras, unas de espino y otras de papel, algunas —mucho peor— de acero invisible, barricadas custodiadas por cíclopes y dragones… Malditas leyes e ideologías. (Cientos, miles de muros y vallas siguen elevándose hacia los cielos en todo el mundo…. Cientos de miles, millones de personas, continúan sin poder ejercer uno de los derechos elementales del ser humano. Lejos de resolverse, últimamente la situación se agrava cada día más.)

¿Quién ha dicho que tenemos derecho a levantar vallas y a cerrar fronteras? ¿a quienes queremos engañar?

No quiero terminar sin volver a recordar un asunto puntual importantísimo para ayudar en España como es el de solucionar de una vez por todas la insoportable la situación española en el asunto de los  desahucios: cientos, miles de familias quedan en la calle porque la legislación española no soluciona la gran estafa que la Banca ha propiciado en las últimas décadas; auténtico pillaje que está dinamitando la cohesión social.

Y todo esto hay que hacerlo dejando aparte cualquier tipo de consideración ética y/o moral dejando de lado las ideologías, las creencias religiosas y las consideraciones económicas…, esto hay que hacerlo  simplemente PORQUE ES LO CORRECTO.