Ha pasado el tiempo…

(Continuo aquí, bajo tierra, aletargado… por ahí arriba las cosas no están bien… la paranoia se ha instalado entre la gente… corren de acá para allá como pollos sin cabeza… en realidad no saben qué hacer… el pánico se ha apoderado de todo… está por todos lados… perdidos en el infierno… no queríamos verlo y llegó el Apocalipsis (“en una noche pavorosa, inquieto, releía un vetusto mamotreto… / … me acuerdo muy bien, era invierno…”),

(Días extraños son éstos que están llegando a nuestras vidas últimamente. Para todos en general…, para vosotras y para vosotros… Para mí en particular han llegado noticias que tienen fuerte significado. Algunas no se podrán repetir jamás, son personales. Únicas y personales (Singular.) Llegan y se van como llega y se va el agua…, imposible contenerlas, cambian de forma y significación constantemente…, nunca se sabe… Pero no son como el viento, que va y viene y lo revoluciona todo; el agua empapa cuanto toca, cala hasta lo más hondo, transforma la materia. Una palabra, una frase, una mirada, la expresión de tu cara, una corta conversación, un estremecimiento… unos sentimientos que no se pueden compartir porque no tienen dueño, que son como los caballos salvajes, como el agua que se escapa por el sumidero y desplaza al aire…, burbujas que se inflan, explotan y desaparecen.) 

Hades Gaudó

Nota a pie de página:  Como quiera que este espacio es reducido, tengo que restringir los ruegos habituales para que desde Europa se tomen medidas efectivas para ayudar a los refugiados sirios y a los demás refugiados, a los africanos, ya sean subsaharianos o magrebíes, en fin, a todos lo que sufren. En Europa, en España, cerramos fronteras; continuamos levantando barreras, unas de espino y otras de papel, algunas —mucho peor— de acero invisible, barricadas custodiadas por cíclopes y dragones… Malditas leyes e ideologías. (Cientos, miles de muros y vallas siguen elevándose hacia los cielos en todo el mundo…. Cientos de miles, millones de personas, continúan sin poder ejercer uno de los derechos elementales del ser humano. Lejos de resolverse, últimamente la situación se agrava cada día más.)

¿Quién ha dicho que tenemos derecho a levantar vallas y a cerrar fronteras? ¿a quienes queremos engañar?

No quiero terminar sin volver a recordar un asunto puntual importantísimo para ayudar en España como es el de solucionar de una vez por todas la insoportable la situación española en el asunto de los  desahucios: cientos, miles de familias quedan en la calle porque la legislación española no soluciona la gran estafa que la Banca ha propiciado en las últimas décadas; auténtico pillaje que está dinamitando la cohesión social.

Y todo esto hay que hacerlo dejando aparte cualquier tipo de consideración ética y/o moral dejando de lado las ideologías, las creencias religiosas y las consideraciones económicas…, esto hay que hacerlo  simplemente PORQUE ES LO CORRECTO.