Este artículo se escribe a finales de agosto y me gustaría equivocarme pero creo que nos dirigimos a nuevas elecciones en noviembre.

Tras el insultante veto del PSOE al secretario general de PODEMOS y los últimos rechazos del PSOE a negociar un gobierno de coalición con ellos, han quedado patentes las verdaderas intenciones del PSOE: torcer el brazo a PODEMOS para que otorguen un cheque en blanco a un gobierno monocolor del PSOE o esperar a que en noviembre el PSOE aumente de votos y PODEMOS y Ciudadanos reduzcan sus escaños. De esta forma, destrozado PODEMOS y alejados los sueños de Ciudadanos de liderar a la derecha, puedan avenirse estos últimos a pactar un gobierno con el PSOE.

¿Pero cómo? ¿No es el PSOE un partido de izquierdas? ¿No es PODEMOS su socio preferente? ¿Se sentirá a gusto el PSOE gobernando con la derecha?

Todas estas preguntas se contestan en una: No, el PSOE no es un partido de izquierdas, siempre ha aplicado políticas de derechas y durante este verano ha montado todo un circo para hacernos creer todo lo contrario.

Pretende este articulo hacer memoria y recuperar aquella frase tan coreada en el 15M y mareas ciudadanas: “PSOE y PP, la misma mierda es”

Para no hablar de términos confusos, cuando me refiero a políticas de derechas, lo hago pensando en que éstas sólo benefician a los más pudientes, aumentando la desigualdad y empobreciendo a la mayoría. Cuando hablo de políticas de izquierda me refiero a disminuir la desigualdad, a mejorar la vida del 99% de las personas, aunque eso suponga empeorar la vida al 1% más rico.

Veamos.

Septiembre del 2010.  El Presidente Zapatero y sus 169 diputados y diputadas del PSOE aprueban la reforma laboral. En ella se establecen no sólo nuevas y potentes herramientas para despedir en masa a los trabajadores y trabajadoras, sino también reducciones en el cálculo de sus indemnizaciones por despido y una merma en la ley de las competencias de la negociación colectiva. Esta reforma laboral junto a la que haría más tarde el PP, han dado como resultado lo que todos y todas sabemos: un mundo laboral precarizado, con sueldos de miseria, sin derechos laborales y sujetos al mandato del patrón.

23 de Agosto de 2011. Mientras la mayoría de la ciudadanía estaba de vacaciones, el PSOE y PP acuerdan modificar el artículo 135 de la Constitución Española, sin referéndum y casi sin enterarnos. Estos demócratas aprobaron en una noche de verano que el pago de la deuda tiene prioridad a cualquier otro gasto del Estado. Así, antes que mantener las pensiones, la sanidad o la educación, hay que afrontar las deudas. ¡Ojo! Esta modificación ha tenido una repercusión tremenda: Ha puesto en dificultades a gobiernos, comunidades y ayuntamientos para afrontar sus gastos de personal y servicios con un mínimo de dignidad, porque la Constitución lo impide antes de saldar sus deudas.

1 de Enero del 2013. Entra en vigor la reforma de las pensiones aprobada con los votos del PSOE y la derecha catalana. Se trata de aumentar progresivamente la edad de jubilación de los 65 a los 67 años, endurecer los requisitos para obtener una pensión y abaratar el cálculo de la misma.

La memoria es tozuda, y nos demuestra que cuando el PSOE tiene posibilidades de gobernar en solitario, hace políticas de derechas. Así ha sido desde los tiempos de Felipe González.

¡Ay! Pero algo que no estaba en el guión entró en escena en el 2014: PODEMOS.

En tan sólo un año, PODEMOS recogió toda la ilusión de la ciudadanía y se colocó en las encuestas como el partido mejor valorado. Algo habría que hacer. Los poderes económicos no podían consentir tal hazaña. Habría que inventar otro partido renovador, pero de derechas: Ciudadanos. Había que echar mierda falsa sobre los dirigentes de PODEMOS: Irán, Venezuela… Y por último, el PSOE tenía que recuperar su identidad de izquierdas.

Así pues, se preparó todo un montaje por parte del Señor Sánchez para asegurarnos  que él iba a oponerse a Rajoy y recuperar al electorado de izquierdas de su partido.

Conseguido una cosa y otra, recuperados los diputados y diputadas perdidas, ahora sólo quedaba el postre: Acabar con PODEMOS y volver al bipartidismo.

Vuelta a empezar.

Tengo que amargar la fiesta al PSOE: la gente, cuando perciba que sus votos son utilizados para hacer políticas de derecha como antaño, cuando vean, de nuevo, que el Gobierno sólo vale para recortar derechos laborales, salarios y aumentar la desigualdad, volverán a buscar a PODEMOS o a otro partido por inventar. A la gente se la puede engañar pero no indefinidamente, así nos lo muestra la historia.

Les dejo con algunas frases de Pedro Sánchez en la ya  mítica entrevista que concedió a Jordi Évole inmediatamente después de dimitir de diputado, tras ser machacado por su propio partido:

“Determinados medios progresistas como ‘El País’ me han dicho que si hubiera habido un acuerdo entre PSOE y Podemos, lo criticarían e irían en contra.»

“Hubo responsables empresariales que trabajaron para que hubiera un Gobierno conservador”

“He cometido errores: en el primer Comité Federal taché a Podemos de populistas. No sabía exactamente qué era Podemos. No supe entender la cantidad de gente que quiere renovar la política detrás de Pablo Iglesias. (…) El PSOE debe mirar de tú a tú y trabajar codo con codo con Podemos”

“España es una nación de naciones. Catalunya es una nación dentro de otra nación que es España, como lo es también el País Vasco, y esto es algo de lo que tenemos que hablar y reconocer. (…) Hubo conversaciones con los independentistas catalanes, pero no hablamos del referéndum. (…) La solución va a llegar votando”

José Manuel Pachón López