La marcha verde​ en el Sahara Occidental, consistió en la invasión marroquí de la que hasta entonces erala colonia española del Sahara. Para tratar de desviar la atención, el monarca marroquí Hasan II (una situación muy inestable, dos intentos de golpe de estado, etc.) anunció el 5 de noviembre que al día siguiente los civiles cruzarían la frontera. Las fuerzas españolas, siguiendo órdenes del Gobierno, se replegaron a unos kilómetros de esta, minaron la zona y se colocaron inmediatamente detrás. A las 10:33 horas del día 6, los primeros integrantes de la marcha cortaron la alambrada y rebasaron la línea de demarcación, adentrándose en territorio español. Por la tarde, unas 50 000 personas se encontraban acampados en territorio español. ​ Entre ellos muchos civiles, pero también muchos militares camuflados y muchos asesores americanos, que fueron quienes planificaron ‘la marcha verde’.

El monarca marroquí se sentía apoyado por los Estados Unidos, ​ y la marcha serviría para desviar la atención interna, unir voluntades en torno a ‘la patria’, ‘el gran Magreb’, etc. El territorio de los Saharauis fue ocupado por Marruecos hace casi 45 años y a pesar de varias resoluciones de la ONU que instan, tanto a Marruecos como a España que sigue siendo ‘Administradora del territorio’ a realizar un referéndum de autodeterminación, para que los propios saharauis decidan sobre su futuro, las dos naciones se niegan a hacerlo. Pero además es que detrás está EEUU, que necesita controlar este basto territorio de África y las riquezas naturales del subsuelo.

Escribo todo esto para demostrar las similitudes con lo que está ocurriendo en Venezuela. Es una estrategia bastante similar, primero EEUU ha confiscado las cuentas del Gobierno de Venezuela, se ha incautado de las refinerías fuera del país, ha bloqueado las ventas de crudo e impide la importación de suministros alimenticios y medicinas al país. Ponen al Gobierno y a la sociedad en situación de colapso, la moneda venezolana no vale nada y la inflación es terrible. La gente pasa hambre y no puede atender a los enfermos. Ahora, hacen aparecer un líder mesiánico, Guaidó, un hombre que ya participó en las revueltas de hace unos años intentando derrocar al presidente Maduro, que ha sido formado en escuelas militares de Estados Unidos, un ultraliberal derechista que pondrá todos los recursos de Venezuela (los mayores de toda Latinoamérica) a disposición de EEUU.

Ya tenemos al líder de la contrarrevolución, elegido en las urnas para presidir la Asamblea Nacional y rodeado de todos los interesados en que el Gobierno cambie. Y encima promete al pueblo que las penurias se van a acabar. Al otro lado de las fronteras (marítimas y terrestres) están dispuestas miles de toneladas de comida y medicamentos, preparados para entrar y ser distribuidos. También están preparados los ejércitos de EEUU, Brasil y Colombia, para acompañar ‘la ayuda humanitaria’, bien camuflados o uniformados (Trump ya ha dicho que los marines acompañarán a los civiles).

Las similitudes con la marcha verde del Sahara son manifiestas y por tanto debemos suponer que los resultados también lo serán. Se trata de la preparación de un ‘golpe de estado’ en toda regla, por parte de EEUU, siguiendo la misma estrategia que en el Sahara. En el caso de las tropas españolas no abrieron fuego, no sabemos lo que ahora vaya a pasar, pero cualquier chispa podría encender la mecha y todo se convertirá en un tremendo baño de sangre.

Pero a EEUU (y otros) lo único que les importa son los resultados, si con todo ello consiguen derrocar al presidente Maduro, las victimas por el camino, siempre son necesarias y colaterales.

JuanM del Castillo