El Consejo de Gobierno ha autorizado hoy la firma
del convenio de colaboración entre la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento
de Madrid que permitirá derribar el núcleo chabolista de ‘El Gallinero’ y realojar a
sus habitantes. Además, se ha aprobado un gasto de 1.960.000 euros para
acometer esta actuación, que será financiada al 50 % entre ambas
administraciones y que establece el acompañamiento social de estas familias
para facilitar su proceso de integración en sus nuevos lugares de residencia.
También incluye la limpieza y restauración de la zona en la que se sitúa desde
hace más de una década uno de los últimos núcleos chabolistas de la capital.
Este acuerdo da continuidad al Protocolo General de Actuación suscrito el
pasado mes de julio por ambas administraciones tras la visita que el presidente
regional, Ángel Garrido, y la alcaldesa de la capital, Manuela Carmena,
realizaron a la zona para anunciar la voluntad de acabar con este asentamiento
y mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.
Ahora, con la autorización para rubricar el convenio, la Comunidad corrobora
que trabajará conjuntamente con el Ayuntamiento, dentro del ámbito de sus
respectivas competencias, para proceder al derribo inmediato de las chabolas,
infraviviendas y construcciones ilegales existentes y al realojamiento e
integración social de las 150 personas que -según el censo elaborado por la
Agencia de Vivienda Social de la Comunidad de Madrid que ha servido de base
para toda esta actuación- residen en ‘El Gallinero’. La mitad de ellas son
menores de edad.
El núcleo chabolista Francisco Álvarez, más conocido como ‘El Gallinero’, está
situado en el distrito de Villa de Vallecas, a la altura del kilómetro 12 de la
autovía A-3. Sus orígenes se remontan a 2006, año en el que se detectó el

asentamiento de alrededor de 16 familias procedentes de los campamentos de
Canteros, que fueron instalándose en las ruinas de un antiguo gallinero.
La mayor parte de las 36 familias que habitan en la actualidad este
asentamiento son de origen rumano y mantienen estrechos lazos con su país de
origen, al que muchos viajan frecuentemente. Además, la mayoría de sus
miembros comparten características como de falta de documentación básica,
escasa formación laboral y poco dominio del idioma español.

Teniendo en cuenta estas circunstancias, el proceso de realojo de cada núcleo
familiar dependerá de sus características socio-familiares, capacidad
económica, arraigo y proceso de inclusión social. En función de estas variables,
una de las opciones será la de proporcionar una vivienda independiente para la
familia, que tendrá que responsabilizarse de su mantenimiento y del pago de la
renta fijada o de otros gastos habituales.

Por otra parte, en los casos en los que se detecte una mayor necesidad de
acompañamiento, se garantizará a estas personas el acceso a una prestación
de alojamiento alternativo, temporal y supervisado por los servicios sociales que
colaborarán a su integración en el nuevo entorno. Una vez se constate que este
proceso de integración se desarrolla positivamente, se facilitará el acceso de
estas familias a una vivienda pública.

En virtud del convenio cuya firma se ha autorizado hoy, el Consistorio gestionará
un primer alojamiento provisional de los habitantes de ‘El Gallinero’ que permita
derribar las chabolas y comenzar los trabajos para la restauración del territorio al
medio natural. Por su parte la Comunidad, a través de la Agencia de Vivienda
Social, adquirirá las viviendas en las que se realojará definitivamente a estas
personas. Todas las actuaciones se realizarán y costearán al 50 % entre ambas
administraciones.

TRABAJO SOCIAL DE LA COMUNIDAD DESDE 2009

La Comunidad de Madrid, a través primero del Instituto de Realojamiento e
Integración Social (IRIS) y ahora desde la Agencia de Vivienda Social, colabora
desde 1999 con el Ayuntamiento para desmantelar los poblados chabolistas de
la capital y desarrollar el seguimiento social de las familias realojadas para su
integración.

En el caso de ‘El Gallinero’, los técnicos de la Comunidad trabajan desde 2009
en actuaciones de acompañamiento social que han permitido recopilar y
elaborar la información sobre sus habitantes. “Un trabajo imprescindible gracias
al que hoy podemos avanzar para acabar con este asentamiento y empezar a
mejorar las condiciones de vida de estas personas”, subrayó este verano el
presidente Ángel Garrido durante su visita al núcleo chabolista.

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