Como dije al principio, el potencial astronómico de Chile es de los más grandes del mundo y su nivel tecnológico, de primer orden. Continuando con su descripción, toca hoy hablar de  un proyecto, todavía en construcción y cuya terminación está prevista para 2024. Se trata del ELT por sus siglas en inglés, de “Extremely Large Telescope”. En el año 2010 se tomó la decisión de construirlo en “Cerro Amazones”, situado en la Cordillera de la Costa, a unos 130 km al sureste de la ciudad de Antofagasta (Atacama). Tiene una altitud de 3.046 metros, y es ideal para la astronomía óptica y en infrarrojo, pues cuenta con casi 350 noches despejadas al año.

El ELT será el telescopio terrestre más grande del mundo, con un diámetro de 39 metros y tendrá que construirse con una tecnología parecida a la del Gran Telescopio de Canarias, – impresionante telescopio que tuve ocasión de visitar – utilizando varios espejos hexagonales unidos, puesto que la tecnología actual no permite espejos de más de unos 8 metros de diámetro. Se estima que se podrá observar el universo con un detalle mayor incluso que el del Telescopio Espacial Hubble.

El denominado Proyecto TAO, también en construcción, será uno de los telescopios terrestres permanentes situado a mayor altura del mundo, al situarse en el Cerro Chajnantor, a 5.640 metros sobre el nivel del mar, dentro del Parque Astronómico Atacama. Patrocinado por la Universidad de Tokio, contempla un gran telescopio de 6,5 metros de diámetro, mejorando el ya existente de 1 metro de diámetro. Observará el cielo con una banda del infrarrojo de 30 micrones, permitiéndole penetrar objetos tan complejos de visualizar, como las nubes gaseosas, en las que nacen estrellas y se forman discos planetarios. Debido a su extraordinaria altitud, el telescopio se operará remotamente desde una instalación básica para evitar los severos efectos ambientales en el cuerpo humano que provoca trabajar a esa altitud.

Para comprender lo que Chajnantor significa, comentaré que el Parque Astronómico del Llano de Chajnantor está constituido por un conjunto de observatorios astronómicos que trabajan a aproximadamente 5.000 metros, en el desierto de Atacama, a unos 50 kilómetros al este de San Pedro de Atacama. Es un sitio enormemente seco, donde la vida resulta difícil de mantener, pero es un excelente sitio para la astronomía, debido a que el vapor de agua absorbe y atenúa las radiaciones por debajo del milímetro y la radioastronomía requiere de estas condiciones para la recepción de este tipo de ondas cortas.

           En los siguientes artículos seguiré describiendo las instalaciones de este peculiar “llano” y mayormente relacionadas con la Astronomía de Radio, donde se han alcanzado las mayores cotas tecnológicas en esta apasionante rama de la Astronomía, porque allá donde el ojo no puede llegar, gracias a las ondas de radio, podemos seguir “viendo” las maravillas que hay en el Universo. Estos instrumentos alargan nuestra limitada visión y podemos decir que, con ellos, también…

 

¡¡ Miramos al Cielo !!

 

M. Manero