El actual Presidente de la ONG ‘Red de Recuperación de Alimentos (RRAR)’ es Jorge López Cardiel, de sobra conocido por muchísimas personas de Rivas Vaciamadrid. A Jorge le encontramos siempre ‘allí donde es necesario echar una mano’. Participa en numerosas asociaciones de todo carácter, sobre todo aquellas que denuncian situaciones de injusticia o las que atienden necesidades de precariedad.

Hace muchos años, cuando los primeros empezamos a llegar a Rivas y esto era casi todo un enorme erial yermo, Jorge se puso a construir un parque, él solo. Y aún sigue existiendo, en la esquina de la calle Avda. de la Técnica y la Avda. de los Almendros, en la entrada de Rivas Urbanizaciones.

Preguntas

  1. Jorge, ¿Cómo fue que viniste a caer en Rivas?

Por proximidad casual. Yo nací y vivía frente a la estación de Atocha. Cerca de las oficinas de la López Morcillo (Argabus), que eran los autobuses que cogíamos para venir a bañarnos en el rio Jarama, debajo del Puente de Arganda y al arenal de La Poveda. Conocíamos esta zona de Vaciamadrid de ver los terrenos y lo que por entonces era el casco.

Cuando se empezaron a promocionar las primeras cooperativas (Covibar y Pablo Iglesias), en la calle Libertad de Madrid, nos apuntamos a la UGT para poder optar a una vivienda (y desde entonces soy de ese sindicato). Como anécdota, yo les pregunté ¿y si somos muchos los solicitantes de vivienda? Me contestaron “primero están los del sindicato y los del partido”.

  1. Cuéntanos ¿qué te mueve a dedicar casi toda tu vida a trabajar para los demás?

Solo es consecuencia de los que nos tocó vivir a la gente de nuestra generación, yo tengo ya 70 años, las vivencias que padecimos con ‘el patas cortas’ es simplemente una herencia. Te queda un poso, que te empuja a hacer cosas por los demás, aunque sea a cambio de nada. Incluso aunque sepas que son otros los que se van a beneficiar, esos que nunca aportan nada.

En ese tiempo estaba metido en las luchas del transporte y del sindicato del metal. Luchas que después fueron el embrión de la mayoría de los partidos  políticos y algunos sindicatos (CCOO; Liga Comunista, ORT, PTE, USO, etc.). Después me jubilé del ferrocarril y en lugar de quedarme encerrado ‘en la concha de casa’ pues me dediqué a hacer cosas.

Cuando llegamos a Rivas, lo primero fue que me propusieron para presidente de la Parcela 1, y desde entonces hasta ahora estoy en la pelea…

Lo del parque en la esquina de la Técnica con los Almendros, fue reacción, fue el primer síntoma de que la corrupción llegaba a nuestro municipio. Con Antonio Martínez Vera como alcalde, el Ayuntamiento no tenía puertas. Aparecieron las puertas cuando llegó Paco de Pablo, siguiente alcalde y peor aún con Pablo Font, concejal de Urbanismo.

Una noche, un grupo de vecinos de Pablo Iglesias plantamos en esa parcela 21 arboles, para que no pusiera ahí la gasolinera, justo delante de las casas. El concejal nos mandó a la Guardia Civil, el sargento nos dijo que eso no se podía hacer, le contestamos “pero esto no es nuestro municipio”, nos dijo pues tienen razón” y se marchó. Después, yo seguí trabajando el terreno y cuidando las plantas para que sobrevivieran. Hoy, incluso después de la obra de la Tenencia, quedan 26 piezas todavía de las originales.

  1. Casi todo el mundo sabe lo que es y a qué se dedica la RRAR, pero por si hay dudas dinos ¿qué hace y como funciona esta ONG?

La Red de Recuperación de Alimentos nace de la Asociación Banco del Tiempo. Las AMPAS detectaron que había niños y niñas que acudían al colegio mal alimentados y les pidieron ayuda. Conmigo se cruzaron un día y me dijeron “Jorge nos tienes que ayudar” y con ello estoy.

En la crisis de 2009 recuperábamos los productos que por alguna razón no se podían vender en los supermercados y los llevábamos a los colegios. Después recurrimos al Banco de Alimentos, que ya nos obligó a registrarnos y presentar toda la documentación y de las familias que atendíamos. Pedimos ayuda al Ayuntamiento y nos cedieron la nave de la calle Crisol y disponibilidad de alguna furgoneta.

Y ahora no se les ocurre otra cosa que hacerme presidente. Pues vale…

  1. ¿Cuál es el día a día de vuestra asociación? ¿Cuántas familias se atienden? ¿La demanda va en aumento?

Hasta ahora las familias que atendíamos eran 112. Desde el inicio de la pandemia, las familias han subido a 234 y sigue en aumento. Solo cuatro de la Cañada.

Esto supone un trabajo continuo de recoger los alimentos de aquellos sitios donde nos los donan, distribuirlos en menús o en paquetes y llevárselos a las familias. Además de papeleos y otras cosas. Gracias a los numerosos colaboradores.

  1. ¿Consideras que la labor de la RRAR es una acción caritativa?

Entendemos la ‘caridad’ como una acción egoísta que alguien hace para quedar bien. Ni conoce ni quiere conocer el destino de su acción.

Nosotros luchamos porque la absoluta precariedad no se apodere de las familias. Buscamos proteger la dignidad de las personas. Una situación de necesidad le puede pasar a cualquiera.

  1. ¿De dónde se nutre la RRAR para atender a las familias necesitadas?

El Banco de Alimentos de Madrid nos da productos secos dos días de la semana, otros dos días es fruta y verdura.

También recogemos de Carrefour y de los cuatro Ahorramás del municipio. Y en esta ocasión, todo el sobrante de los comedores de los colegios, al no haber clases.

Estamos sorprendidos y agradecidos de la respuesta de los ripenses, que en donativos individuales hemos recogido unos 20.000 euros.

Con las donaciones dinerarias, compramos en Mercamadrid fruta y verdura, porque no llega con las otras aportaciones.

A los que se sirve de los productos del Banco de Alimentos, tienen que ser censados por los Servicios Sociales.

  1. La pobreza y la precariedad extrema tienen unas causas ¿qué hace la RRAR para denunciar estas causas?

Nuestra actividad en sì misma es una denuncia de la situación de muchas personas. Tendría que ser el Estado quien se ocupe de cubrir las necesidades básicas y disponer los recursos para que no suceda. Pero de momento, consideramos que es nuestra obligación atender la necesidad urgente.

  1. A los receptores de la ayuda de la RRAR ¿se les pide o sugiere que colaboren en atender a otros que están en situaciones similares?

Nosotros recibimos los informes de la Cruz Roja, de los Servicios Sociales, del Banco de Alimentos…, para atender a las familias, cruzamos los datos para evitar duplicidades. Pero los Servicios Sociales se tienen que atener ‘al presupuesto’ que reparten sean más o menos los afectados.

También invitamos a los receptores a que se sumen y nos ayuden en el trabajo que hacemos. Además tenemos nuestro propio Equipo de Evalujación y una de las preguntas que se les hace es ¿qué estás dispuesto a hacer? A todos los receptores les ponemos un plazo de tres años. Hay familias que nos llaman cuando su situación ha cambiado.

Nosotros decimos que “ahora estamos ayudando a los pobres modernos, a esos que su salario solo les llega para 20 días”.

  1. Lo ideal sería que iniciativas como la RRAR no tuvieran que existir, pero de momento la atención a necesidades vitales es una prioridad, ¿cómo pueden colaborar otras asociaciones, empresas, particulares,…, con la RRAR?

Cruzamos los datos con otras ONG que se dedican a la atención social (Cruz Roja, Cáritas, Rivas Sahel…, también partidos políticos).

De vez en cuando tenemos colaboraciones e empresas, nos ha donado Pañales Desechables, otras han hecho recogida de alimentos o de dinero. Estamos abiertos a cualquier colaboración con nosotros o entre empresas, es fundamental crear sinergias para que los negocios en Rivas funcionen.

  1. Algún mensaje que el presidente de la RRAR quiera dirigir a los vecinos y vecinas (a quienes necesiten ayuda y a quienes puedan darla).

Invitamos a todos los que necesiten ayuda en Rivas, llamen a Servicios Sociales, para coordinar la atención y para que les dirijan a la entidad que tiene que proporcionársela.

Quiero mandar un enorme agradecimiento y ánimos a los vecinos y vecinas de Rivas, necesitamos que nos sigan ayudando. Esta es una carrera de fondo y tenemos que resistir.

Cuando necesitemos de nuevo ayuda, necesitamos que estéis ahí para echarnos una mano y así os lo haremos saber.

Gracias, gracias, gracias…

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