Gregorio Salcedo “Goyo’ nació el 24 de mayo de 1944 en Morata de Tajuña, pueblo situado en el sureste madrileño y allí continúa viviendo, tiene su taller y su exposición permanente. Ahora, desde el día 26 de noviembre al 12 de enero en la sala Miguel Hernández del Centro Social de Covibar, con el nombre de ‘metrallARTE’.

Sus primeros acercamientos al mundo de la escultura se produjeron al observar a su hermano mayor, cómo con trozos de yeso arrancados de las paredes, hacia entre otras figuras, el mapa de España.

Posteriormente, con una navajita, comenzó a hacer figuras de madera, que junto a sus amigos Angel y Paco “Gallito”, intentaban vender en pueblos vecinos y que como mucho, lo único que les ofrecían era algún que otro bocadillo a cambio de esta pequeñas obras.

En su modestia jamás se ha planteado la escultura como un medio de vida, pues como él dice “hay que ser muy bueno para vivir de ello’

Por eso desde que se jubiló, además de su museo sobre la Batalla del Jarama, tiene como gran afición, la escultura con acero y metralla que recoge en lo que fueron los escenarios de la Guerra Civil Española.

Toda su obra tiene una gran carga reivindicativa y de denuncia.

Entre los ríos Tajuña y Jarama, en estos valles ─en sus hondonadas, en su cielo, en sus colinas─ estalló en febrero de 1937 una batalla espantosa entre las fuerzas franquistas y las republicanas..

La batalla del Jarama es considerada una de las más cruentas de la Guerra Civil española. Los distintos autores no coinciden en el número de bajas de ambos bandos: entre 6 mil y 7 mil para las fuerzas sublevadas ─es decir, el bando franquista─, y entre 9 mil y 10 mil para las fuerzas republicanas (entre estas últimas víctimas, más de 2 mil 500 fueron brigadistas). El interés por dominar la zona era crucial para ganar el paso o continuar interrumpiéndolo hacia Madrid. Nadie diría hoy que Morata de Tajuña fue escenario de una batalla de esta envergadura; pero lo fue. Y las autoridades municipales no han valorado hasta ahora el significado histórico de estos parajes.

Hebillas de uniformes, cañones, obuses,…, son la materia prima para las esculturas construidas, sobre todo con metralla por Goyo. El enfrentamiento, o la serie de ellos, duró desde el 6 de febrero de 1937 hasta el 27 de ese mismo mes. En varias estancias de su museo, Goyo ha dispuesto sobre las paredes, en el suelo, en vitrinas, su particular arsenal de la memoria.

Durante los bombardeos, la metralla que saltaba quedaba incrustada en los olivos, sobre la tierra o dentro de ella. A veces los fragmentos los encontraba a simple vista (en realidad Goyo habla en presente, por lo que es probable que todavía se produzcan hallazgos); en otras ocasiones aparecieron o aparecen al arar la tierra.

La escultura de la foto tardó en hacerla más de medio año… sin contar el tiempo que le llevó recolectar los miles de fragmentos.

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