Mi experiencia con la Manopuntura comienza un mes de Abril de 2017, en esa fecha acaba de
sufrir lumbago ciática en grado extremo, no recordaba hasta donde me alcanza la memoria haber
sufrido un episodio tan doloroso y tan prolongado en el tiempo.

En esas fechas el nivel de stress laboral que tenía era intenso, igualmente la falta de ejercicio y la
rutina me habían llevado a esa situación. Mi espalda y mis piernas por hacer una comparación
estaban más rigidas que una tabla de planchar, los dolores me impedían llevar una vida normal,
no podía conducir, dormía mal debido a los dolores y eso estaba afectando a mi vida`personal.
Tras acudir al hospital de referencia se me diagnóstico la enfermedad y me remitieron para el
tratamiento a mi centro de salud, en él procedieron durante 6 semanas a administrarme el
protocolo de medicamentos que se prescribe para esta enfermedad.

El mismo consistió en la administración de corticoides, antiinflamatorios y relajantes musculares.
Tras la finalización del tratamiento no obtuve progresos importantes en lo referente a mi estado
de salud, algo no iba bien. Lo síntomas remitían al tomar la medicación no así la disminución de
los causas de la enfermedad.

Tome la determinación de que algo tenía que hacer para salir de esa situación no iba a estar
hipermedicado toda mi vida. Es por ello que leyendo la revista zarabanda se anunciaba el instituto
de medicina oriental de un maestro coreano llamado Lee Kil Soo el cual trata este tipo de
problemas de salud y otros muchos.

Pedí cita con él ,una vez llegado a la clínica me preguntó por mi situación y tal vez me dijo la
cosa más importante que nadie antes me había dicho, sí quería sanar, el me podía ayudar con la
terapia y el tratamiento pero el esfuerzo también tenía que ser mío. Esto en un principio me dejó
un poco perplejo pero más adelante se demostró cierto.

Inicié las sesiones de terapia todos los martes, jueves y sábados. Consistían las mismas en la
aplicación de agujas en los puntos para el tratamiento de esta dolencia y ejercicio durante las
mismas por espacio de una hora. Realizaba ejercicios de flexibilidad de la zona lumbar con
pequeñas pausas entre ejercicio y ejercicio. Empezaba a tomar el control de mi cuerpo

Pasaban las semanas y la mejoría era evidente, con los medicamentos antiinflamatorios empecé a
espaciar las tomas hasta dejarlos por completo durante la duración del tratamiento con
manopuntura.

A fecha de hoy sigo la pauta de ejercicios que me mandó Lee, hago más ejercicio y lo que es más
importante, sí se quiere cambiar una situación se puede pero el paciente también tiene que poner
de su parte, todos tenemos el potencial para hacerlo. En mi caso funcionó, pero fue también por
el interés demostrado por el médico en mi enfermedad y mi esfuerzo personal, sin esas dos
condiciones la curación no se hubiese producido.

Quisiera dar las gracias a Lee Kil Soo por comprender la situación de mi enfermedad, escucharme,
descubrir las causas de mi enfermedad y ayudarme a sanar.

Manuel