Durante las vacaciones de verano, alguno habréis pasado una temporada en “vuestro pueblo”, donde os habréis encontrado con alguno de esos cachivaches que ya parecen no tener utilidad; hoy les daremos una nueva vida. Yo me hice con dos rayadores que estaban olvidados y oxidados en un rincón.

Lo primero que tuve que hace fue lavarlos con vinagre caliente para quitarles el óxido. Uno lo voy a utilizar para poner velas, por lo que lo que he hecho es dejarlo limpio y aplicarle una mano de aceite de linaza para que no se oxide.

Al segundo le apliqué una imprimación antioxidante y un par de manos de pintura para rematarlo con unos cordeles de cuerda fina pegados al rayador con una pistola de silicona caliente. Lo voy a utilizar como un organizador de pendientes.

Espero que os guste el trabajo para comenzar a cargar las pilas para el curso que comenzamos.


Mª Dolores Fernández

Artesana