Estamos en plena semana de Carnavales de Rivas. Ya ha pasado la escenificación de las chirigotas, los pasacalles de niños y grandes y en breve el ‘entierro de la sardina’ y sardinada tradicional que la acompaña.

En esta edición se ha ensayado un formato nuevo, el de la presentación de las chirigotas. Se pretendía superar el sistema de ‘concurso’ al que se han venido presentando en los últimos años, grupos muy profesionalizados, que indudablemente se hacían con los mejores premios, minusvalorando a los grupos más nuevos, los procedentes de los colegios o simplemente agrupaciones del barrio que solo preparan el Carnaval unas pocas semanas antes del mismo.

Parece que la intención ha pretendido ser, hacer un Carnaval más popular y más participativo. Pero quizás no se haya logrado del todo. Algunos elementos visto desde fuera:

  • Mientras que algunos de los grupos participantes sí se atenían a los tiempos establecidos para cada actuación, otros desplegaban todo su repertorio con lo que la actuación se alargaba muchísimo.
  • La suma de las actuaciones, trece en esta ocasión supone que, entre los intermedio de presentaciones y las actuaciones en sí, el acto se alarga casi cinco horas y sin descansos. No hay cuerpo que aguante.
  • Durante las primeras actuaciones la sala estaba a reventar, las últimas lo hicieron con la sala a menos de un cuarto de su aforo.

En los años de recorrido del Carnaval de Rivas de Janeiro, esta fiesta ha ido acumulando un gran prestigio, tanto que acuden grupos de todo Madrid y espectadores de todos sitios, es importante encontrar un formato que permita la participación de vecinos y vecinas, chicos y grandes, y además que asegure el prestigio del Carnaval.

Los que estamos desde el principio, echamos de menos la crítica, la mordacidad, la picaresca contra los políticos y otros,… El Carnaval es para reírse de todo y de todos, empezando por uno mismo…

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