A lo largo de este curso, cuando nuestros niños y niñas enciendan la luz de su aula no estarán solo ahorrando dinero a todo el municipio, sino también reduciendo el impacto medioambiental. En 2020 ya serán todos los edificios municipales de Rivas los que estén incorporados a la red municipal de compra directa de energía. En febrero de 2018 dimos el primer paso para independizarnos de las grandes eléctricas acudiendo directamente al mercado de la electricidad para los suministros de tres puntos municipales. Desde este Gobierno hemos dado un nuevo paso para que el 100% de los edificios y dotaciones municipales no dependan de las grandes comercializadoras energéticas lo que supondrá un ahorro anual de 200.000 euros para destinar a otras necesidades de la ciudad.

Además continuamos apostando por la eficiencia energética a través del mantenimiento de las instalaciones fotovoltaicas municipales y la reorganización de un departamento energético que gestionará los consumos, para reducirlos, y que implantará y extenderá el uso de las energías renovables en el municipio. Y seguiremos trabajando por la concienciación en el consumo responsable, tanto en los planes llevados a cabo en los centros educativos públicos para que niñas y niños crezcan con el convencimiento de la importancia de cuidar y proteger nuestro entorno, como con las campañas de reciclaje que lleva a cabo Rivamadrid, ejemplo de empresa pública, y que gracias también al compromiso de las vecinas y los vecinos tanto por la reducción de residuos como por el reciclaje, Rivas ha sido premiada varias veces por la implicación y las buenas prácticas de la población ripense.

En el contexto grave de crisis climática a la que estamos asistiendo – en la que Rivas ha declarado la emergencia climática y ecológica a través de una moción aprobada en el Pleno de septiembre- debemos entender que la sostenibilidad es un todo que no se puede parcelar, que no se puede trabajar desde el ámbito medioambiental al margen de lo económico o al margen de lo social. Este duro reto al que nos enfrentamos como sociedad debemos afrontarlo teniendo en cuenta que si no se aborda desde todas sus vertientes coordinadamente y desde una política completa de transversalidad, cualquier esfuerzo será baldío.

Ahora que se está dando por parte de la ciudadanía un cambio en la concepción de cómo debemos relacionarnos con nuestro entorno y dejar de maltratarle y que este septiembre han vuelto las movilizaciones por todo el planeta para exigir a los gobiernos intervenciones urgentes contra el impacto del calentamiento global –que han desembocado en la primera huelga mundial por el clima-, quiero agradecer a los y las ripenses su esfuerzo porque con su acción local, también estamos pensando en global. Porque como decía Eduardo Galeano, “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.