Saúl, nacido en Madrid,  Vallecas , en el año 1978, es diplomado en Educación Social por la Universidad Complutense.

El Viaje más largo del Mundo, es la primera novela de este trotamundos basada en sus experiencias laborales durante siete años como educador en pisos con jóvenes inmigrantes y refugiados.

También ha trabajado como coordinador de centros juveniles en Rivas Vaciamadrid y de campos de trabajo de internacionales.

En los últimos años su anhelo de conocer le ha llevado a Tailandia, Mauricio, Madeira; en esta última ha estado realizando rutas guiadas por la ciudad de Funchal.

A Saúl lo trajeron sus padres a Rivas cuando era un niño, en el momento en el que en su casa de Vallecas ya no cabían los cuatro hermanos y sus padres y aquí, en Rivas  ha vivido desde entonces, siempre que sus viajes, para conocer el mundo se lo han permitido.

La Sensibilidad de Saúl en combinación con su trabajo le ha generado un mundo de fantasmas que ha tomado cuerpo en esta novela; una novela de viajes, como el propio título indica.

En el mundo desarrollado tenemos un concepto de viaje adaptado a nuestra situación, sociedades con una cierta generalización de la riqueza, para las que los viajes no tienen el fin típico que ha tenido en el pasado. A lo largo de la historia los viajes han tenido motivos, fundamentalmente económicos, incluso las guerras, las conquistas, han tenido este tipo de móvil.

Los viajes han sido, salvo algunas élites literario científicas, ávidas de conocimiento y por supuesto muy minoritarias, viajes económicos presionados por la supervivencia,  por buscar mejores modos de vida o simplemente por enriquecerse.

En EL VIAJE MÁS LARGO DEL MUNDO, Saúl, nos narra un viaje clásico, de los económicos, de supervivencia, real como la vida misma. Amadou, casi un adolescente, que habita con su familia en una aldea de Mali, tiene que salir huyendo del horror y de la guerra,  con la misión de poder,  después, socorrer a su familia, empleando para ello los pocos ahorros de los que la familia dispone.

La novela, muy hábilmente, plantea dos escenarios narrativos, el primero es el viaje hacia la tierra prometida, describiendo con realismo,  detalle  y naturalidad, cómo son las tripas de estos viajes, las relaciones entre personas de distintos países, la miseria humana de aprovecharse de estos fugitivos, las mafias locales, el abandono, y explotación en suma desde todos los puntos de vista.  La otra cara de la novela, el otro pie con el que avanza la narración, en paralelo, aunque en distinto tiempo, tiene, en medio de todo tipo de dificultades, un horizonte de esperanza, en el que se describen las vivencias en España de un inmigrante afortunado, cómo se instala vive y se integra en la sociedad en la que soñó estar.  No busca un final feliz aunque sí plantea un escenario de integración, esperanza que a muchos les está vedada.

Desde que fui haciéndome idea de la trama no he dejado de  imagina una película con este armazón literario. Otras Memorias de África, de verdad. A ver si alguien se anima, nos haría un gran favor a todos, ayudaría a dar visibilidad a un problema ante el que nos tapamos los ojos y quizás lo comprendiéramos mejor y hasta nos hiciera un poquitín más humanos.

Saúl ya ha dado el primer paso, ha puesto sobre la mesa el tema, de una forma inusualmente madura, e impecable desde el punto de vista literario, con notables toques poéticos. Con todo es un libro amable,  que engancha, sin que descienda su interés desde el principio al final. Quizás una buena alternativa a tantas y tantas series que, muchas veces, nos hablan de nada.

En cuanto a la edición el libro  es impecable, empezando por la cubierta, diseñada por su padre, el Pintor Pedro Sánchez, que nos pone en antecedente de la temática, una tipografía excelente que permite leer sin esfuerzo y un papel de unos 90 gramos, mate  que parece una almohada para los ojos,  cosa que  no siempre  tienen en cuenta los editores.

También te puede interesar