Varios guardias fronterizos enmascarados y armados con metralletas han abordado el velero Rainbow Warrior de Greenpeace, mientras nuestros activistas paraban una entrega de carbón en el puerto de Gdansk, Polonia. 18 de ellos fueron detenidos el lunes por la noche para ser interrogados y más tarde puestos en libertad, pero el capitán del barco, español, y otra activista austriaca siguen detenidos. El barco también está detenido.

Las cámaras de seguridad del barco muestran cómo los agentes armados rompen una de las ventanas para entrar al puente de mando y gritan «¡Todo el mundo al suelo!» amenazando con armas. Una actuación totalmente desmedida contra una acción pacífica en defensa del medio ambiente.

Precisamente Polonia es el país europeo más dependiente del carbón, que es el principal culpable del cambio climático y la crisis que vivimos. Esta misma mañana nuestros activistas han vuelto a interrumpir un nuevo intento de descarga de carbón en el mismo puerto.

Necesitamos líderes políticos que actúen igual de rápida y decididamente contra la crisis climática como lo hacen para silenciar las protestas pacíficas. Si queremos evitar los peores impactos del cambio climático, todos los países de la Unión Europea tienen que decir adiós al carbón antes de 2030. En el caso de España, en 2025.

Tenemos derecho a la protesta pacífica y no vamos a callarnos, aunque nos apunten con metralletas. Nadie puede silenciar las voces de las más de 600.000 personas que piden acción contra la crisis climática. 

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