“Cryptomeria japonica” es una conífera de origen japonés que es conocida con el nombre común de “Sugi”. Es un árbol muy grande, que alcanza los 70 m de altura y 4 m de diámetro de tronco. El Sugi es el árbol nacional de Japón, donde se planta habitualmente alrededor de muchos templos. En Yakushima existe un ejemplar gigante de “Cryptomeria japonica”, llamado “Jōmon Sugi”, hermanado con el gran “Tane Mahuta” de la isla Norte de Nueva Zelanda (este último es un kauri gigante), que está declarado “Patrimonio de la Humanidad” por la Unesco. En una de las islas del archipiélago japonés hay una avenida de 65 Km de longitud, plantada con sugis, que no tiene parangón en cuanto a espectacularidad y grandeza; se cuenta que un amo feudal (Daimyō) que era demasiado pobre para donar una luz votiva de piedra en el funeral de Tokugawa Ieyasu (1543–1616) en el altar Tōshōgū, al cual se le permitió plantar una avenida de este árbol “para que los futuros visitantes sintiesen protección frente al calor del sol”.

El Sugi o “Cryptomeria japonica” es un “árbol sagrado” que también está por aquí, en Rivas-Vaciamadrid, municipio donde concretamente hay 2 árboles de esta especie: uno, de pequeño porte, en un chalé privado y otro, enorme, el que muestro en las imágenes, en el “Parque de Asturias”, en Covibar (aquí tenemos de todo, ya ven ustedes, hasta “árboles sagrados”). Desconozco si hay alguno más en Arganda del Rey, Velilla de San Antonio, Mejorada del Campo o alguno de los municipios que los circundan.

José Ignacio López-Colón