Estoy por asegurar que el PSOE nunca ha querido un gobierno con UNIDAS PODEMOS (UP), sea este de coalición, de cooperación, mixto o de ningún otro tipo. Durante la legislatura recién acabada, el PSOE y UP negociaron una serie de medidas para que este último apoyara los Presupuestos de los primeros. Al final no se aprobaron, pero en gran medida la culpa fue del propio Pedro Sánchez, que en el fondo no quería que fueran aprobados, solo hubiera necesitado la abstención o los votos de Ezquerra Republicana, y ni siquiera se dignó a hablar con ellos a pesar de que, gracias a esta formación de Cataluña, salió la moción de censura contra Rajoy y por la que Pedro Sánchez fue presidente.

Todas las exigencias que ha hecho Pablo Iglesias para llegar al acuerdo de gobierno, estaban en lo negociado y acordado previamente para los Presupuestos ¿Por qué entonces valían y ahora no?

El PSOE y  Sánchez en concreto, están sometidos a tantas presiones, como para no poder hacer gobierno con UNIDAS PODEMOS. Tanto los acuerdos anteriores para los Presupuestos, como las negociaciones actuales para formar gobierno, no han sido nada más que una ‘añagaza’ para ganar tiempo y presionar un acuerdo con Ciudadanos, o al menos la abstención de éstos y la del PP incluso. Esto es lo que empresarios (CEOE, IBEX35, …), exdirigentes socialistas,…, y otros grupos de presión nacionales e internacionales les han venido exigiendo.

Toda la negociación última se ha basado en bulos y mentiras: un ejemplo de ello fue enumerar una lista de ministerios sociales que siempre  habían ofrecido de manera individual y separada, como si los hubieran ofrecido conjuntamente, con el claro objetivo de engañar a la ciudadanía y hacerle creer que UP había rechazado una oferta muy generosa. El colmo de la deslealtad y del uso de la mentira en política fue filtrar a los medios un documento de debate, modificado previamente en los ordenadores del propio Gobierno, y hacer creer a los medios de comunicación y a la población que ese documento eran las «exigencias» de Unidas Podemos, cuando era solamente un documento base de negociación.

Todas las carteras que el PSOE ha ofrecido a UP eran sin capacidad ejecutiva: una de ellas ‘Vivienda’ cuyas competencias están transferidas a las Comunidades Autónomas (CA). UP pidió poder intervenir para regular los precios de los alquileres,  parar los desahucios, para incrementar la construcción de vivienda pública o para regular la burbuja inmobiliaria,  todo ello fue rechazado. Otra de las carteras es ‘Sanidad’, también transferidas las competencias a las CA, solicitaron presupuesto suficiente para apoyar la sanidad pública, la investigación médica y la actualización de los salarios del personal sanitario, pero les fue negado. La de ‘Igualdad’ era otra de las carteras, también sin competencias porque están transferidas a las CA, a pesar de ello exigieron capacidad para desarrollar la Ley de Igualdad, pero de nuevo chocaron con el muro de la negativa.

Para UP una de las áreas fundamentales era la de ‘Trabajo’ (contrataciones, pensiones, salario mínimo, fiscalidad, derogación de Reforma Laboral, pensiones por desempleo, inspección de trabajo, etc.), pero éstos eran  temas más imposibles todavía, de ninguna manera el PSOE y los poderes fácticos estaban dispuestos a transigir para que UP gestionaran el ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

Otro de los ministerios pedidos por UP era el de ‘Transición Ecológica’, pero ahí se han opuesto las empresas energéticas, las tecnológicas, etc., (que son donde se refugian todos los presidentes y expresidentes del PSOE, PP,…), se les podía acabar el chollo del sangrado a los ciudadanos y las arcas del Estado.

Es lamentable que los políticos sean incapaces de hacer el trabajo para el que se les ha elegido (y que se habían comprometido a realizar), pero es cierto que dos no acuerdan si uno de ellos no quiere, y en este caso es aún peor ‘si uno de ellos está tan hipotecado por terceros, que aunque quisiera no le dejarían acordar nada’. Sobre esa intervención de terceros, dos ejemplos como muestra: Pedro Sánchez le dice a Pablo Iglesias, que “el Ministerio de Trabajo no pueden dárselo, porque los empresarios de la CEOE están muy inquietos y preocupados por lo que pudiera pasar…”. Otro ejemplo es la exigencia del PNV para apoyar la investidura de P.Sánchez, y es que éste apoye los planes nacionalistas de recuperar el protagonismo perdido en el BBVA y su fusión con Bankia. Esta es la primera vez que públicamente una entidad externa a la esfera política se atreve a opinar sobre la organización del gobierno. O que un partido político como es el PNV defienda los intereses de un sector de la banca privada.

Está claro que la pelea en la configuración del nuevo gobierno ‘no es por sillones’, de ser así las de UP ya habrían aceptado ‘qué más da cuales fueran los que ocupar o si tenían o no competencias’. Pero no se trata de eso, los de UP dicen: “queremos educación infantil para nuestras hijas e hijos, queremos pensiones decentes, queremos acabar con la precariedad y muchas cosas más, y por eso damos la batalla”. “No queremos que nos conviertan en cómplices del sufrimiento diario de millones de familias. Nuestro único interés está en la defensa de los derechos de la ciudadanía”. “Y queremos que los casi cuatro millones de votantes de UNIDAS PODEMOS valgan igual que los votantes del PSOE”.

El panorama no se presenta fácil. El PSOE seguirá intentando que el pacto para gobernar sea con los partidos de derechas, es lo cómodo para ellos y ahora lo pueden justificar acusando a UP de que con ellos es imposible. La otra alternativa es ir a las cuartas elecciones generales en cuatro años. Esto es  inaudito, porque los ciudadanos ya hemos votado y, aunque los resultados no les gusten, su obligación es hacer gobierno con esos resultados, y no convocarnos a votar repetidamente hasta que salga lo que al presidente de turno le conviene.

 Pero podrían haber sorpresas: la ciudadanía está cansada de decir lo que quiere y que no les hagan caso. Todos los partidos sufrirán las consecuencias de este cansancio, desesperanza y desconfianza, especialmente la izquierda, pero también el PSOE. Los que seguro saldrán ganando son las derechas, y con una probabilidad alta, ellos serán quienes gobernarán en los próximos cuatro años.

JuanM del Castillo