El precio de la vivienda en la ciudad de Madrid creció un 7,8% durante el primer trimestre de 2018, en la que ha sido la mayor subida vivida por una capital en el invierno. Tras este ascenso el precio se ha situado en 3.540 euros/m2, lo que supone también un aumento del 21,3% interanual, según el último informe de idealista.

Los 21 distritos madrileños han incrementado sus precios en los últimos tres meses. La mayor subida se ha producido en Retiro (9,4%), seguido por Tetuán (8,3%) y Chamartín (7,5%). Con subidas por encima del 6 por ciento están los distritos del Puente de Vallecas (7,1%), Vicálvaro (6,9%) y Hortaleza (6,7%). Las menores se han registrado en Fuencarral (0,3%), San Blas (1,4%) y Barajas (2,4%).

El techo de la capital lo sigue marcando el distrito de Salamanca, donde el precio medio de sus viviendas de segunda mano en venta alcanza los 5.675 euros/m2. Los precios más económicos los encontramos, un trimestre más, en Villaverde (1.523 euros/m2).

 Tras el invierno son 10 los municipios analizados por idealista en la Comunidad de Madrid que han registrado decrementos de precio. La mayor caída en el primer trimestre ha sido la experimentada por el municipio de Sevilla La Nueva, donde los propietarios piden de media un 5% menos por sus viviendas que hace tres meses. Le siguen los municipios de Colmenar Viejo (-2,9%) y Galapagar         (-2,1%). En el lado opuesto encontramos la subida de Algete donde las expectativas de los propietarios han crecido un 8,7%. Por detrás están las subidas de Humanes (7,9%) y Getafe (7,3%). Una vez más, La Moraleja es el mercado más exclusivo de la comunidad, con 4.473 euros/m2. Le siguen Pozuelo de Alarcón (3.471 euros/m2) y Majadahonda (3.055 euros/m2). El precio medio en la Comunidad subió un 5,1% hasta los 2.673 euros/m2.

Para Fernando Encinar, jefe de estudios de idealista, “todos los datos que maneja el sector parecen confirmar el buen momento de forma por el que atraviesa el mercado inmobiliario español. Cuando han pasado más de diez años del estallido de la burbuja, la subida del número de compraventas, el aumento de hipotecas concedidas y el crecimiento sostenido de los precios hablan de una normalización que, aunque a distintas velocidades, ya es generalizada en todo el territorio.

Hay varios factores que, de momento, no nos hacen pensar en burbuja. Por un lado, desde la perspectiva hipotecaria, se han endurecido las condiciones de acceso al crédito, se ha multiplicado la concesión de préstamos a tipo fijo y además el número de hipotecas concedidas está muy por debajo del número de compraventas. Esta falta de exposición al riesgo es uno de los principales baremos a la hora de hablar de burbuja inmobiliaria. En cuanto a compraventas, el nivel de operaciones está todavía muy por debajo del que se alcanzó en el pico de la burbuja y está más relacionado con la creación de nuevos hogares y el retorno de la inmigración (tanto interna como externa) que con operaciones especulativas. Y por último, si bien es cierto que los precios crecen de forma sostenida y generalizada, lo hacen a diferentes velocidades, lo que muestra que al contrario de lo que pasó durante la burbuja, ni todos los productos ni todas las regiones se están comportando de la misma manera. De todos modos, ayudaría a la contención de los precios la dinamización de la obra nueva, sobre todo en aquellos mercados donde el aumento de la demanda se enfrente a una progresiva reducción del stock”.

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