Cruzamos el umbral del mes de junio con una situación política nacional bastante convulsa. La sentencia del caso ‘Gürtel’ ha confirmado la responsabilidad del Partido Popular en esta trama de corrupción, señalando que se benefició de las mordidas en la contratación pública para financiarse como partido político. La letanía de ‘casos aislados’ que venimos conociendo en los últimos años era en realidad todo un entramado ilícito para la recaudación de dinero negro. En el momento de escribir estas líneas, existe una moción de censura presentada por el PSOE en el Congreso que puede permitir –ya han adelantado su apoyo varios grupos, empezando por Unidas Podemos- separar del ejercicio del Gobierno a M. Rajoy y su partido, el más corrupto de Europa. Es difícil esperar que la moción prospere, puesto que Ciudadanos, ante la dicotomía cierta y real que es que Rajoy siga gobernando o una mayoría alternativa para la higiene democrática, está abanderando una reivindicación virtual, el adelanto electoral, que en la práctica va a suponer seguir sosteniendo cálidamente el gobierno del PP.

Introduzco todo esto porque tiene más que ver de lo que parece con Rivas y con una de las necesidades más clamorosas de nuestra ciudad: el enlace de nuestra ciudad con la M-50. Unos días antes de que se conociese la sentencia de ‘Gürtel’, el Congreso aprobaba unos Presupuestos Generales del Estado que volvían a ignorar esta infraestructura. El PP sacaba adelante las cuentas con el apoyo de Ciudadanos, pero es que además, ambos partidos pudieron antes retratarse en lo que respecta en concreto a la conexión de Rivas con la autovía de circunvalación, porque se votó una enmienda en el Pleno del Congreso y su voto (el del PP y Ciudadanos) fue… en contra. Así son el PP y Cs: así insultan a nuestra ciudad. Albert Rivera pretende enarbolar un discurso que invisibiliza la desigualdad social, la diversidad o la sana discrepancia política, cuando afirma que frente a supuestas diferencias artificiales, él “sólo ve españoles”. Pues bien, debe de ser que ve españoles en todas partes menos en Rivas, ya que su partido se ha empeñado, en temas varios como la construcción de una residencia pública para mayores, la mejora del Metro o éste de la M-50, que las y los ripenses suframos una discriminación inexplicable.

El Gobierno municipal que preside mi grupo, con el alcalde a la cabeza, ha hecho todo cuanto estaba en su mano para poner en la agenda política, por la vía de la negociación, soluciones que materializasen la salida de Rivas a la M-50. Es la segunda vez en esta legislatura, que Ciudadanos y el PP tumban la posibilidad presupuestaria de que el enlace se ejecute, en esta ocasión, además, incumpliendo una proposición del propio Congreso aprobada en septiembre. El Ministerio de Fomento se niega a sentarnos a valorar un convenio en el que el Ayuntamiento asuma una parte de la obra. La movilización vecinal, a través de la Plataforma Ciudadana, ha recogido más de 14.000 firmas. Los grupos Rivas Puede, Socialista y Somos Rivas hemos vencido diferencias para ir de la mano en este asunto. No vamos a rendirnos ahora: tenemos que seguir reivindicando esa conexión.

Por ello, en el día en que firmo estas líneas hemos anunciado –los tres grupos mencionados, el Alcalde y la Plataforma Ciudadana- que vamos a elevar este caso a la Comisión de Peticiones del Parlamento europeo para que evalúe el reiterado agravio que el Gobierno de España lleva cometiendo, que a nuestro juicio vulnera los principios de movilidad y cohesión territorial de la Unión Europea. Mientras, claro, Ciudadanos y el PP se cruzan de brazos.