El ozono es una molécula compuesta por tres átomos de oxígeno que presenta propiedades desinfectantes. Al inundar el habitáculo del vehículo con el gas, los microorganismos que estén dentro sufrirán un proceso de oxidación en sus distintas estructuras y acabarán por ser eliminados. Se ha probado que el ozono es eficaz en la desinfección

de hongos, bacterias y virus. En el caso de estos últimos, el gas ataca a la cadena genética del virus (ADN o ARN) provocando la desnaturalización de sus proteínas e impidiendo que el virus pueda reproducirse. Su principal ventaja es que no deja residuos tras la desinfección pues se convierte en oxígeno y también elimina los malos olores. Además, se trata de un proceso sencillo, rápido y relativamente barato. Al ser un gas, el ozono actúa sobre cada rincón del habitáculo, incluyendo superficies y tejidos, lo que garantiza su efectividad con periodos de desinfección de 15 o 20 minutos. Eso sí, es imprescindible la maquinita. Es decir, el ozonizador, pues el ozono es un gas muy inestable que necesita ser generado en el momento de uso, pues si se transporta almacenado acaba por convertirse en oxígeno.                                                Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), “Los virus encapsulados son susceptibles a una amplia gama de desinfectantes hospitalarios utilizados para la desinfección de superficies duras no porosas. En contraste, los virus desnudos son más resistentes a los desinfectantes.                                                                                                                                La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos tiene un listado de los desinfectantes que especifican en su etiqueta su eficacia contra virus desnudos (por ejemplo, norovirus, rotavirus, adenovirus, virus de la poliomielitis), y que tienen un amplio espectro antiviral ya que son capaces de inactivar tanto virus envueltos como .El tiempo de tratamiento depende de varios factores a determinar en el diagnóstico inicial, entre ellos el volumen de la habitación, el grado de desinfección deseado, el tiempo disponible para llevarlo a cabo, el nivel de carga biológica contenida en el ambiente, el tipo de patógeno a eliminar, etc. Por ello algunos  generadores de ozono, disponen de un autómata que controla el funcionamiento del equipo, y gracias al cual se puede abarcar cualquier tipo de tratamiento de choque.

Así pues, para una desinfección eficaz de las habitaciones, debe calcularse el volumen de las mismas asumiendo que se debe de alcanzar una concentración de ozono de 1ppm y mantenerla durante, al menos 10 minutos.

Juan Carlos Ramos

Profesor de Energías Renovables y Medio Ambiente