Con este título, publiqué en Octubre en la revista Zarabanda, una recomendación de un libro: “Por qué la austeridad mata”. En él, dos eminencias científicas del entorno sanitario, Stucker y Basu, realizan un profundo análisis de las consecuencias devastadoras de la aplicación de las recetas neoliberales en varios países del mundo. Ellos, objetivamente, se limitan a evaluar, con datos recogidos de los propios hospitales, la mejora o merma de la salud de la ciudadanía de varios países, antes y después de aplicarse las recetas neoliberales, esto es, la austeridad y la privatización. Y constatan que estas recetas conllevan más enfermedad y por tanto más muertes.

Ahora, lamentablemente, lo estamos viendo en nuestras propias carnes. El maldito coronavirus se ha cebado fundamentalmente  con las poblaciones más vulnerables y con los países que han recortado presupuesto en la sanidad y en la atención a nuestros mayores, así como han privatizado sin pudor en estos servicios públicos.

Cuando escribo este artículo, a 26 de Marzo, hay lecturas en el desarrollo de la pandemia en Europa muy reveladoras: las muertes en uno y otro país.

Italia y España encabezan, a esta fecha, y de lejos, las muertes en Europa. Las muertes en Alemania, país que incluso tiene un número de contagiados muy parecido al nuestro, no llegan ni al 10% de las nuestras. Las UCIs de los hospitales españoles e italianos desbordadas, y los hospitales alemanes incluso están dando cobijo a personas enfermas francesas e italianas.

¿Cómo es posible?

Si nos vamos al gasto sanitario de estos países, comprobamos que Italia y España, en el 2017, estaban a la cola, con menos del 9% del PIB, y Alemania superaba ampliamente el 11%.

En Alemania hay un millón de sanitarios mientras que en España hay la mitad.

Si nos vamos al gasto en cuidados a los mayores, España e Italia no llegan a gastar el 1% de PIB cuando Alemania dobla y los países nórdicos triplican.

España gasta en sanidad menos de lo que gastaba en 2009.

Es decir, que mientras Alemania y los países del norte de Europa se han dedicado durante estos años a cuidar su sanidad y la atención de sus mayores, en Italia y España nos hemos dedicado a recortar presupuesto sanitario y en dependencia y a reducir plantillas sanitarias. Los gobiernos del PP, que ahora sacan pecho pidiendo explicaciones al gobierno de coalición deberían estar pidiendo perdón por sus imperdonables políticas de recortes.

También es de destacar cómo se ha comportado la sanidad española en las diferentes comunidades autónomas.

A esta fecha en la que escribo este artículo, hay dos comunidades autónomas que están absolutamente desbordadas y que arrojan el mayor número de fallecimientos por el coronavirus: Madrid y Cataluña.

Si nos vamos a los datos del gasto sanitario en el 2017, curiosamente son estas comunidades las que han gastado menos dinero en sanidad: Madrid, 1.254 euros por habitante y Cataluña, 1.388 euros por habitante.

Contrastan estos datos con el gasto sanitario del País Vasco o Asturias, 1.710 y 1.625 euros por habitante.

Si recurrimos al índice de privatización sanitaria, nos volvemos a encontrar a Madrid y Cataluña liderando el ranking con 31 y 29 puntos respectivamente, encontrándonos a Asturias y Extremadura en la parte baja de la tabla con 16 y 12 puntos respectivamente.

En cuanto al gasto en dependencia, volvemos a a encontrarnos a Madrid y Cataluña con un gasto de 0,41 y 0,47 del PIB en 2018 mientras en el País Vasco o en Extremadura gastan el 0,73 y 0,9 del PIB respectivamente.

Es evidente que las comunidades autónomas que han recortado en presupuestos sanitarios y dependencia y han privatizado más,  están teniendo mayores dificultades de atender a las personas enfermas, por tanto, responsables del abultado número de fallecimientos que se están dando en estas comunidades. En esta ocasión, hay que buscar responsabilidades en la gestión del PP durante décadas en la Comunidad de Madrid  y también en la gestión de la derecha catalana y algunos años también en la de Esquerra, en la nefasta gestión sanitaria de Cataluña.

Supongo que los defensores de la privatización de los servicios públicos han tenido que esconder la cabeza cuando han visto en este desastre social cómo los hospitales privados no sólo se han lavado las manos sino que han intentado que su personal sanitario cogiera vacaciones o permiso sin sueldo para cerrar sus instalaciones. Y supongo que no quedará nadie en defender la gestión privada de las residencias de nuestros ancianos, cuando han consentido que se contagien en masa sin ningún tipo de prevención y mueran sin apenas cuidados.

Sí. El neoliberalismo, los recortes en gasto y personal, la privatización, matan. No es cuestión de ideología, es cuestión de reconocer los macabros datos.

Los servicios públicos tienen que estar exentos de criterios mercantiles. Sólo la gestión pública y un gasto digno equiparable al norte de Europa puede atender las necesidades de las personas en cada momento de su vida, también en las pandemias.

Esa reflexión quizás nos pueda valer también en Rivas: el gobierno municipal tiene la gestión de todo el deporte municipal en manos privadas. Duele cómo IU, Equo, Mas Madrid y la Concejala de Deportes, Señora Millán, representando a Podemos, no sólo han dejado las escuelas deportivas municipales y socorrismo de las piscinas en manos de empresas privadas, también han dado la gestión de un polideportivo público durante los próximos 40 años a una empresa deportiva participada por un fondo buitre.

Les dejo con unas palabras de Pablo Iglesias en su investidura como Vicepresidente del Gobierno, que algún gobernante de su partido, aquí en Rivas, no ha debido de escuchar:

 “Traicionar a España es atacar los derechos de los trabajadores, vender vivienda pública a fondos buitre, vender y privatizar el patrimonio público, privatizar los servicios público, es robar a manos llenas y financiarse ilegalmente en las campañas electorales.

José Manuel Pachón López