En efecto, vecinas y vecinos ripenses, ya lo decía Naomi Klein en sus teorías del shock, tan famosas, “el miedo inducido nos paraliza y así llegamos a dar por bueno lo que en otras circunstancias sería inaceptable”. También El Roto dibujando y haciendo hablar a sus viñetas: “Tuvimos que asustar a la población para tranquilizar los mercados”. Pero nos quedamos entre otras muchas citas y leyendas con la que mas nos llena el espacio intelectual y posibilista, obra de Carlos Barral, “ el miedo, tan extraño, decrépito, infantil, es peor que lo temido”.

En la mitología griega, Deimos, era la personificación del terror. Su padre era el dios de la guerra (Ares) y su madre la diosa del amor (Afrodita), además era hermano gemelo de Fobos (pánico) y juntos mejoraban mucho su poderío. El terror que provoca el pánico justiciero en la historia del ser humano desde los tiempos de los tiempos, y con el que, ahora y aquí, en nuestro madrileño territorio se juega con alegría por parte de nuestras autoridades matritenses.

Nuestra pandémica y auto confinada (SEuO) situación nos lleva a pensar en demasía y a sacar conclusiones, tantas que pensamos también con el cuerpo y no solo con el cerebro, dentro de esta ideología dominante de los que mandan en la Comunidad Autónoma, que denominaremos de “nacionalismo madrileño” tragador de las Españas que en el mundo han sido (por lo menos los del proces catalán, solo querían irse y dejarnos en paz). Si no queremos ser nacionalistas madrileños, ¿no podemos ser españoles?, ¿Quién nos defenderá si ni siquiera somos catalanes?.

Merced a estos entresijos y gallinejas, a la pereza profundamente arraigada en la naturaleza humana y española por ende, y a esa maldita palabra de la equidistancia a la que tanto lustre da el periodismo garbancero, las gentes de Rivas Vaciamadrid y sobre todo aledaños, nos vemos insertos en una situación en la que Deimos y Fobos disfrutan portando el estandarte del corona virus.

Los políticos que tenemos son nuestro reflejo. El reflejo de nuestra pereza intelectual de minusvalorar el momento del voto sin estudiar su alcance. El reflejo de la innoble equidistancia que trata de igualar a los políticos que se ganan el pan con el sudor de su frente de los que se lo ganan con chanchullos, robo y corrupción. El reflejo del miedo para no visualizar que en algún momento debe ser el momento de plantarse.

Ahora debiéramos recordar cuando no rellenamos, en documento, la queja en el ambulatorio o en el hospital y nos limitamos a darle la barrila al que estaba haciendo cola como nosotros ¿Por qué no fuimos a la ventanilla y solicitamos impresos y repartimos para su firma?. Parece ser que teníamos conseguida “la mejor sanidad” según las nulas quejas hechas. Ellos, los seguidores de la sanidad privada, lo han aprovechado para sus estadísticas de mangoneo. Como era la mejor sobraba invertir, como nos trataban tan cojonudamente las sanitarias/os hurtaron el contratar. Y henos aquí al vaivén de las “necesidades” de una señora que  ganó la mano electoral.

Si el cuerpo lo toma y el culo lo devuelve, te olvidas de los medicamentos y de quien los vende.

Dicen que, antiguamente, parece ser, que había valientes, ahora, es tonto el que no siente miedo. Así que… una cosa os decimos, un día nos vamos a morir, cierto,… pero ¡leches!, los demás días, no.

La vida no puede ser un pasaje entre la hipoteca y el subsidio de desempleo.

Salud y comunicación desde El Pregonero programa informativo de Radio Cigüeña.

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