Simone de Beauvoir dijo: «No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos. Debéis permanecer vigilantes durante toda vuestra vida». Y qué cierto es. Lo estamos viendo en Andalucía.

Resulta preocupante que la mitad de la población en un país como España no tenga los mismos derechos que la otra mitad y que, cuando los reclaman, pensemos que son radicales que odian al género masculino y que quieren acabar con los derechos de los hombres… Cuando un derecho no es universal, no es un derecho, es un privilegio.

Parece lógico pensar que por el mismo trabajo y responsabilidad el salario sea el mismo. Parece lógico pensar que si existe una convivencia, haya un reparto equitativo de las tareas domésticas. Parece lógico pensar que nadie puede ni debe levantarte la mano, ni agredirte, ni violarte. Parece lógico pensar que puedes ir tranquilo o tranquila por la calle. Parece lógico pensar que no es no y sólo sí es sí. Parece lógico pensar que si estás más cualificada para un puesto de trabajo que el resto de aspirantes, lo obtendrás, y no se penalizará que seas mujer en edad fértil. Parece lógico pensar que nadie tiene porqué juzgar tu apariencia física, ni cuestionar tus avances y logros… Hay tantas cosas que parecen lógicas y, sin embargo, no son comunes…

Las mujeres no luchan para vivir mejor que los hombres, ni para que los hombres vivamos peor de lo que lo hacemos. Las mujeres luchan para que sus derechos sean los que deben ser y no menos. Las mujeres, en realidad, luchan por todos y por todas. Las mujeres están reivindicando un mundo más justo y equitativo. En resumen, las mujeres están luchando por un mundo más sano, por un mundo mejor.

Y mientras tanto, justificándose en las cifras del paro, de la crisis, de una situación política que no se aborda con seriedad, como es el tema del modelo de país que queremos… Justificándose en éstas y otras cosas, se está planteando la disminución de derechos ya adquiridos por las mujeres en Andalucía. Y lo peor es que no lo cuestionamos. No salimos masivamente a la calle a apoyar a la mitad de la población. El problema es que se han votado esas propuestas. Y sabíamos lo que representaban. Y sabemos lo que significan. En Andalucía van a hacer mucho daño a las mujeres las políticas que se van a ir aprobando. Pero no sólo a las mujeres, a todos los andaluces y andaluzas. Lo veremos. No podemos consentir dar un paso atrás en la igualdad.

Es imprescindible que apoyemos la huelga feminista del 8 de marzo, que vayamos a la manifestación y que los hombres facilitemos la asistencia de las mujeres ese día, que nos encarguemos de los cuidados. Pero también es imprescindible que en abril, y en mayo, no votemos a partidos que recortan los derechos de las mujeres.