Si menciono Rivamadrid la mayoría de los ripenses sabrán que se trata de nuestra empresa municipal de servicios. Tal y como recoge su objeto social, sus actividades se centran en: la recogida de residuos sólidos urbanos, limpieza viaria, limpieza de colegios, edificios e instalaciones públicas, así como la construcción, limpieza y mantenimiento de parques y jardines. Lo que casi con toda seguridad no conocen los vecinos es su presupuesto.

Rivamadrid es cien por cien pública, anualmente el ayuntamiento traspasa más de dieciocho millones de euros provenientes, como no puede ser de otra manera, de nuestros impuestos. Estarán de acuerdo conmigo en que es una cifra considerable.

¿Mucho o poco? desde mi punto de vista se trata de una simplificación excesiva, la pregunta es ¿se dirige con criterios de eficiencia y eficacia el dinero de todos? Y ahí, la respuesta sería no.

Al margen de la idea que cada uno  tengamos sobre si la empresa cumple adecuadamente con las funciones que tiene encomendadas, básicamente limpieza y jardinería (que ahí tendríamos mucho que hablar), existen acontecimientos de esta legislatura en los que me gustaría detenerme.

Empezaré por el nombramiento de la primera gerente, una persona que a nuestro juicio no reunía méritos suficientes para la tarea encomendada. Duró poco, venía de no haber conseguido escaño por Málaga en las generales de diciembre de 2015 y se marchó tras conseguirlo en junio de 2016. Así que, apenas seis meses más tarde volvimos a estar a la búsqueda de nuevo gerente; eso supuso pérdida de tiempo y de dinero.

Recordarán, sobre todo los vecinos afectados, la lamentable decisión de cambiar de sitio algunos contenedores de residuos, situándolos a más de 500 metros de sus casas, obligando en algunos casos, incluso, a cambiar el sentido de circulación de las plazas para que pudieran entrar los camiones. El pleno aprobó por la mayoría la reubicación de los contenedores a sus plazas originales y aún así y, a pesar del malestar de los vecinos, el equipo de gobierno tan solo reubicó algunos. Más tiempo y dinero perdido.

¿Saben que nos han robado una retroexcavadora? Pues sí, estimados vecinos, así ha sido. Desgraciadamente ese tipo de sucesos ocurren y entendemos que sea difícilmente evitable, lo que no entendemos es que no tengamos un seguro que nos cubra esa contingencia. Setenta y seis mil euros va a costarnos a todos.

Y hablando de mala gestión y dirección, y de gasto de dinero ¿saben que el despido de dos trabajadores va a costarnos más de un cuarto de millón de euros? Si, han leído bien. La empresa pública despidió a dos trabajadores de Rivamadrid. La sentencia, que desmonta la argumentación de la empresa para el despido, condena a readmisión o indemnización y optan por lo segundo, y recurren. Todo esto además, sin informar ni a los consejeros ni al resto de miembros de la corporación.

Esto no puede seguir así, en mayo tenemos la oportunidad de cambiar de gestores y poner al frente del consistorio a un equipo con ganas y capacidad para gestionar con criterios de eficacia y eficiencia el dinero de todos.