La Comunidad de Madrid, donde las clases empiezan a partir del 4 de septiembre, tiene previsto presentar su plan mañana martes 25 de agosto, pero este viernes ha avanzado que apuesta por el escenario de semipresencialidad en Secundaria y Bachillerato y grupos burbuja en Infantil y Primaria. Pero la región de Madrid se enfrenta, a una huelga convocada por los sindicatos docentes en todas las etapas no universitarias.

En aulas de unos 50 metros cuadrados aproximadamente de media, resulta imposible guardar el distanciamiento entre alumnos de 1,5 metros como impone la normativa de lucha contra la covid-19, porque la ratio media por aula es de 27 alumnos en Infantil y Primaria y por encima de 30 en Secundaria. Tampoco las medidas de higiene y lavado de manos se podrán cumplir en su integridad como disponen las consejerías de Educación puesto que la mayor parte de los colegios e institutos apenas disponen de un lavabo de media para cada medio centenar de alumnos.

Directores, sindicatos y Ampas de los centros escolares vienen advirtiendo esta realidad a las administraciones desde que finalizó el pasado curso escolar y se comenzó a programar el próximo curso académico 2020-2021. Pese a ello y a las sucesivas reuniones y promesas de un inicio escolar seguro, tanto los profesores como alumnos y demás personal escolar regresarán a las aulas a comienzos de septiembre sin que las administraciones hayan planteado planes lo suficientemente específicos para solventar uno de los principales problemas que ya tienen los centros educativos de la Comunidad de Madrid y casi todos los de España incluso desde antes de la llegada de la pandemia, unas ratios muy por encima de lo que establecen las normativas y los consejos sanitarios.

El regreso a las aulas se barrunta como un caos total desde antes del verano y la administración de la Comunidad de Madrid (tampoco otras administraciones autonómicas), ni el propio Ministerio de Educación, han puesto más que parches puntuales y de dudosa efectividad para solventar el grave problema que afecta a millones de familias en este país.

Para intentar consensuar unas medidas comunes, está programada la reunión definitiva entre Ministerio y autonomías del próximo 27 de agosto, que no se ha adelantado ni un sólo día pese a la inminencia del inicio del curso y el desbarajuste de medidas que cada autonomía ha ido improvisando unilateralmente sin que ninguna de ellas aborde de frente las demandas de profesorado, directores de centros y madres y padres de los alumnos.

Pase lo que pase, las administraciones educativas llegan muy tarde a unos vaticinios que la comunidad educativa en general venía advirtiendo ya desde finales del curso pasado.

Padres, estudiantes, profesores y patronales han mostrado su «preocupación» ante la vuelta a las aulas en septiembre, con el inicio del nuevo curso 2020/2021, y reclaman que se garanticen las medidas de seguridad para evitar posibles contagios de coronavirus: la Confederación Estatal de Asociaciones de Estudiantes (Canae) solicita al Gobierno y las autonomías que este tema sea una “prioridad política, hay que apostar por la educación presencial, y semipresencial, en caso de que esta primera opción no sea sanitariamente viable”. El Frente de Estudiantes avisa de que las medidas sanitarias a aplicar “no son suficientes, pero son más insuficientes todavía, si se tiene en cuenta la situación «de precariedad y falta de medios en que se encuentra la escuela pública”. La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (Ceapa) también pide “una vuelta 100% presencial y segura, así como instrucciones «claras que contemplen los distintos escenarios posibles”. La Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos (Concapa), reclaman medidas sanitarias y de conciliación para que el regreso se realice con todas las garantías de seguridad. También los principales sindicatos docentes trasladan su «preocupación» y solicitan un incremento sustancial de las plantillas de profesores para reducir las ratios y garantizar un regreso seguro.

Las principales patronales de centros educativos concertados y privados apuestan por una vuelta al cole presencial si la situación sanitaria lo permite.

El Sindicato Independiente de profesores de la Enseñanza Pública (ANPE), apuesta por una vuelta al cole de forma presencial. Exigen la remodelación de los centros escolares (desdoble de grupos y ampliación de plantillas; planes generales y específicos; regular las entradas y las salidas; espacios comunes, comedor, etc.; y una persona con competencias sanitarias en los colegios). Además, si la situación sanitaria se «complica», apuesta por la educación semipresencial, con menos horario y complementos formativos en casa.

Alrededor de 12.000 personas han apoyado la iniciativa puesta en marcha por el Instituto andaluz contra el Acoso Escolar en Change.org en la que piden al Defensor del Pueblo y al Ministerio de Educación una vuelta «voluntaria» de sus hijos al colegio, ante la situación sanitaria provocada por el Covid-19. «Si vuelve al colegio o estudia en casa. Lo decidimos los padres», expone la petición.

No es fácil la solución, los centros no están preparados para una situación como esta y las administraciones tampoco. Es necesario un esfuerzo de sensatez, de empatía con profesores y alumnos y de raciocinio para concluir medidas adecuadas. Y si es cosa de mayor presupuesto para la educación pública, pues dótese de ello, nos jugamos el presente y el futuro, junto con la sanidad, no habrá dinero mejor invertido.

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