El estreno de Madrid como capital del reino hizo que Felipe II se interesara por lo que hoy en día es Rivas Vaciamadrid. El monarca quería disponer de una red de edificaciones para la creación de casas de campo, zonas de regadíos, cotos de caza, etc. Estos lugares le servirían de esparcimiento durante las partidas de caza, y como estancias de descanso en sus viajes. En febrero de 1589 y mediante cédula real, el monarca reclamó y expropió la casa de arriba de Vaciamadrid (Bazialmadrid), la cual pertenecía a los herederos de Sebastián Santoyo.

“CÉDULA REAL RECLAMANDO LAS CASAS DE VACIAMADRID Y EL ESCORIAL

PERTENECIENTES A LOS HEREDEROS DE SEBASTIÁN SANTOYO. (17-II-1589)

 Las casas del Escurial y Bazialmadrid

 Herederos de Sebastian de Santoyo […] ya sabéis que, conforme a lo que con vosotros se ha concertado por mi mandado, se ha de quedar para mí la casa que Sebastián de Santoyo labró en la villa de Bazialmadrid y todo lo anexo y concerniente a ella. Por lo cual, mandamos que la entreguéis con todo lo anexo a ella a la persona que Luis Ossorio nombró como gobernador de Aranxuez […]

 El  Rey

 

Se aprecia que el monarca no se andaba con chiquitas, esto es lo mismo que decir que casa o terreno que se le antojaba lo expropiaba. La Corte era un lugar monótono y aburrido y los paseos fluviales hasta Aranjuez eran una buena forma de entretenimiento

El ingeniero Juan Bautista Antonelli describió una magnífica navegación de toda la corte desde Vaciamadrid hasta Aranjuez, en la que se menciona por primera vez este pequeño edificio real. En 1626, Gómez de Mora hace repaso de todas las casas pertenecientes al rey. El comentario que realiza sobre la Casa Real de Vaciamadrid es el siguiente: 

“Vaçialmadrid es un lugarejo pequeño, camino de Arganda, tres leguas de Madrid, casi a la parte de oriente. En este lugarejo fabricó el Rey Felipe II una casa de campo para gozar la ribera del río Jarama y junta que con él hace el río Manzanares. Es la casa muy bonita, y todos sus aposentos en bajo. Tiene jardines y en particular un gran soto de conejos. Desta casa gustaba mucho su dueño y las mas veces iba por ella a Aranjuez. Hay comodidad para aposentar los criados y personas de servicio.” 

 Para saber cómo fue este edificio y conocer su estructura y valor artístico, nos tenemos que desplazar hasta el Monasterio del Escorial. Allí podemos contemplar un cuadro atribuido a Jusepe Leonardo. En él, se puede observar una gran casa al lado del río, muy cerca de los cortados yesíferos reconocibles en la actualidad.

Mas ya conocemos de primera mano lo que es una crisis económica; y, en 1625, la Casa Real sufrió una de esas crisis financieras originada por diferentes causas y que obligó a tomar decisiones. El caso es que, con el fin de sanear sus cuentas, se enajenaron hasta veinte mil vasallos de villas de realengo. Así, en 1627 se formalizó la venta al Conde Duque de Olivares del lugar de Vaciamadrid, junto con el de Velilla, por el módico precio de 5600 ducados cada uno. Pese a haber adquirido la villa de Vaciamadrid, el edificio construido para la Casa Real no pasaría nunca al poder de Olivares. En compensación, el rey le concedería el título de “Alcaide Perpetuo de Vaciamadrid”. De esta manera, el monarca mantendría el usufructo y disfrute de la casa y el Conde Duque no tendría  que soportar los costes de mantenimiento de tan majestuoso edificio. A su muerte, se la legaría al teniente de alcaide de la época, el Marqués de Leganés.

Como puede comprobarse, desde antiguo, aquella construcción en “Bazialmadrid” tuvo un uso tanto administrativo como civil; y no sería de extrañar que el edificio del antiguo ayuntamiento, que ha sido objeto de unas excavaciones arqueológicas hace unos meses, termine siendo uno de los vestigios de aquella casa de los Santoyo que el rey Felipe II se apropió y remodeló. Las investigaciones realizadas empiezan a apuntar a ello.

Así pues, parece ser que nuestro municipio forma parte de la vida de al menos dos monarcas de nombre Felipe. La mujer del actual Felipe VI vivió gran parte de su infancia en nuestra localidad y acabamos de contar cómo el que fue llamado “el Prudente”, Felipe II, se construyó aquí una casa para su ocio, vicio y molicie; y, además, nos dejó un alcalde perpetuo… Habrá  que preguntarle al actual qué le parece esta situación. Los vecinos eligen al alcalde y un rey eligió al alcalde. ¿Acaso tenemos dos alcaldes? Las próximas elecciones municipales están cerca. Esperemos que a ningún descendiente del Conde Duque de Olivares se le ocurra exigir su derecho al cargo de edil perpetuo de Rivas. Invito a seguir reflexionando e investigando sobre el asunto…, por si acaso. 😉

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