Este mes de mayo les voy a presentar a una especie que es una auténtica joya entomológica. Se trata de un insecto: el coleóptero maláquido “Ebaeus rosali”, un endemismo ibérico cuyos ejemplares conocidos son contados —no pasan de 20 ejemplares en toda la historia— y un 60 % proceden de Rivas-Vaciamadrid. La especie se conoce de San Rafael (Segovia), Madrid, Granada y Portugal. La describió el entomólogo que más admiro de toda la historia de la Entomología española: el maestro don Anselmo Pardo Alcaide.

En la composición fotográfica que les he preparado aparecen los coscojares que tenemos por aquí, el maestro nacional don Anselmo y el susodicho insecto, que, como ven, es muy pequeño (3,5 a 4 mm, más o menos; la fotografía la he tenido que hacer bajo la lupa binocular). “Ebaeus rosali” aparece durante este mes sobre las inflorescencias de diversas especies vegetales, principalmente leguminosas (las retamas de bolas y las genistas, por ejemplo). Los Malachiidae son escarabajos pequeños, de cuerpo blando y colores brillantes cuyas especies son, a menudo, sexualmente dimórficas: los machos tienen segmentos antenales expandidos o procesos complejos en el ápice de los élitros (el de la imagen es un macho). Las larvas son depredadoras en la madera muerta, mientras que los adultos se encuentran generalmente en prados y lindes de los bosques, encaramados en las inflorescencias de las gramíneas o trajinando en las de las umbelíferas y leguminosas, entre otras muchas plantas.

José Ignacio López-Colón