Desde hace un tiempo, y desde cierta distancia, observamos con una preocupación
creciente, un fenómeno que se está dando en gran parte de la intelectualidad mediática, en esencia, esa porción que amplifica la difusión del mensaje posmoderno que
cada vez más acapara la atención (y los minutos) en numerosos medios y espacios de
discusión, que está construyendo un evidente antagonismo entre las mujeres que luchan dentro del movimiento feminista, elevando la situación a un peligroso camino
de no retorno. Este fenómeno que describimos es el uso perverso del lenguaje, entendido este como el medio que permite el acceso comunicativo a grandes masas de
público. Escuchamos con frecuencia términos como “el lenguaje es performativo”,
otorgando a performativo la capacidad de modelar y dar forma a las ideas. En niveles
de significación profunda, se pretende crear una conciencia, un nuevo sujeto en
disputa, mediante el uso pervertido del lenguaje. Como John Searle nos muestra en
su obra Los Actos del Habla, el lenguaje tiene la capacidad de hacer y crear cosas, no
solo formularse en sus valores connotativos o denotativos, más allá de la palabra hablada o escrita. Este tipo de lenguaje críptico, pretende conseguir que las personas
tomen conciencia que ciertos hechos son elementos naturales que nos vienen dados,
modelar una nueva falsa y “transgresora” modernidad.

En las siguientes líneas tratamos de explicar cómo opera en la práctica pública uno
de estos “actos del habla”: el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid en lo referente a
una de sus concejalías. Este Ayuntamiento asumiendo como propias estas nuevas posiciones posmodernas, no sin sorpresa para ciertos sectores de la comunidad ripense,
tratan de forzar la desaparición del término MUJER, de algunas de las instituciones y
áreas desde las que se luchó durante años por visibilizar el trabajo de las mujeres.

Así nos encontramos con Concejalías de Mujer en Ayuntamientos de todo signo político, incluido el de Rivas Vaciamadrid, donde se elimina el término MUJER dentro de la
CONCEJALÍA para denominarla CONCEJALIA DE FEMINISMOS Y DIVERSIDAD. Como si
hubiera más de un FEMINISMO y como si la situación de las mujeres (más del 50% de
la población) fuera equiparable al de distintos grupos reunidos en ese cajón de sastre
que es el término diversidad (otro elemento de disrupción lingüística asociado a la
intelectualidad posmoderna). Dicho esto, conviene aclarar algo de capital importancia para nosotras: Las Mujeres celebramos, sin ninguna duda, los avances que posibiliten la identificación de las situaciones de exclusión que sufren distintas minorías,
pero cada una de estas discriminaciones no debe perder su protagonismo específico y
reivindicativo.

A pesar de este cambio de nombre en la Concejalía, mantienen que se seguirá trabajando a favor de la igualdad entre mujeres y hombres, además de actuar contra la
violencia machista. Por ello, no se entiende a primera vista, el por qué de este cambio de denominación, hasta que empezamos a profundizar en los contenidos de las
políticas que desde ella se implementan, bajo el paraguas de la diversidad, y donde
se confunde la perspectiva de género con políticas inclusivas de diversidad y donde el
género se convierte en un concepto complejo y múltiple.

Lo que nos encontramos en las acciones de la Concejalía es una contribución perversa, consciente o inconsciente, a favor de disipar a las Mujeres para ensalzar el género y los “sentires”, totalmente subjetivos, bajo una falsa bandera de igualdad. Como
ejemplo, en nuestros parques infantiles ahora se permite la entrada a todos los géneros, asimilando este término con la existencia de infinitas personalidades que pueden
existir, como si hubiera algún tipo de opresión por ello, cuando el género, según el
feminismo, es el conjunto de roles y estereotipos asignados al sexo y que se utilizan
para oprimir a las mujeres. Además, el pasado 8 de Marzo las actividades municipales
se enmarcaron dentro de un escenario festivo, lúdico (el ayuntamiento propuso hacer
un concurso de “Pasapalabra”) que, a nuestro parecer, es una prueba más de cómo
esta ideología contribuye a infantilizar nuestra lucha. Eso, sin contar con que las
propuestas pedagógicas y culturales realizadas por nuestra Asociación, no se pudieron
llevar a cabo debido a las diversas trabas y dificultades a las que nos vimos expuestas.

La desigualdad histórica entre hombres y mujeres es estructural y, sobre ella, se sustenta la sociedad. Es de merecido y necesario reconocimiento el trabajo realizado
durante siglos por las mujeres, para visibilizarse en todos los ámbitos y para que fueran reconocidos sus derechos, en igualdad con los hombres, como mujeres y ciudadanas. Es más razonable seguir hablando de igualdad de sexos, de violencia machista y
mantener el término Mujer que nos identifica. Solo cuando haya desaparecido la violencia sobre nosotras y la igualdad entre hombres y mujeres sea totalmente real
puede que no sea necesario utilizar el término MUJER y, en definitiva dejaran de tener sentido las Concejalías de Mujer, pero a día de hoy desde la Asociación de Mujeres Por La Senda Violeta, Abolicionistas Radicales de Rivas, consideramos que son objetivos y luchas lo suficientemente importantes como para merecer una concejalía
propia de MUJER dentro de nuestro ayuntamiento .

Por la Senda Violeta. Abolicionistas Radicales de Rivas Vaciamadrid

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