Hice la primera llamada, y lloré. Luego hice otras cien más y hablé con jefes y ancianos de pueblos a lo largo y ancho de la Amazonía.

Las voces cambiaban pero el relato era siempre el mismo: las personas más resilientes del planeta, los apasionados guardianes de la selva, se enfrentan a una devastación total por la Covid-19. Está matando a sus mayores, a sus niños y niñas, a sus madres, a sus guerreros.

Uno de estos hombres estaba a días de distancia de un hospital y su esposa había enfermado. La siguiente vez que hablamos, ella ya había fallecido. Y, con todo, no pudo pararse a hacer el duelo. Demasiada de su gente todavía necesitaba ayuda.

La magnitud de su sufrimiento casi me rompe — pero, en vez de eso, me dispuse a trabajar en un plan.

Ya hemos hecho un mapeo de las comunidades más vulnerables de la Amazonía y de lo que necesitan para sobrevivir. Sabemos dónde están y cómo llegar a ellas — y tengo esperanza porque, con solo una poderosa respuesta de la comunidad de Avaaz para recaudar fondos, podemos salvar miles de vidas. Medicinas, pruebas covid, ayuda alimentaria urgente… Podemos entregarlo todo.

Es un plan increíblemente ambicioso, pero estas comunidades (los Waorani, los Yanesha, los Kayapó y decenas más) lo han dado todo para proteger a sus familias y la selva. Ahora es nuestro turno.

No podemos salvar la Amazonía sin las personas que llaman a esta selva su hogar. A lo largo de miles de años, los ancianos de estas tribus han generado un profundo e íntimo conocimiento sobre la selva y sobre cómo podemos ayudarla a sanar. Pero ahora el virus está arrasando esa antigua biblioteca de sabiduría humana, justo en el momento en que el mundo la necesita más.

Más de 150 tribus de Brasil ya están infectadas y la gente está muriendo el DOBLE de rápido que la población general. Sé cuán desesperados están. Me lo han dicho entre lágrimas.

Podemos llevar fondos a estas comunidades remotas, y rápido. Gracias al poder de las pequeñas donaciones de muchos de nosotros, ya hemos ayudado a más de 35 mil familias en la Amazonía. Es increíble, pero podemos hacer mucho más. Así que lo he planeado todo. Si recaudamos lo suficiente, podemos:

  • Entregar kits de pruebas Covid-19 vitales, suministros médicos y paquetes de alimentos para familias desesperadas por el hambre
  • Financiar instalaciones médicas móviles y camas provisionales de UCI en áreas remotas, y reconstruir centros de salud en deterioro
  • Adquirir equipos de comunicación indispensables para que las comunidades puedan coordinar evacuaciones, reportar infecciones y pedir ayuda

Es nuestra oportunidad de defender a los defensores, de aupar a los pueblos que durante milenios han cuidado y protegido la selva más valiosa del mundo. Y prometo que yo, mis colegas de Avaaz y todos los líderes indígenas con los que he hablado haremos que cada céntimo cuente.
Nuestro movimiento ha apoyado a las comunidades indígenas desde el comienzo. Es por eso que nuestros teléfonos no han parado de sonar por las llamadas de líderes indígenas: confían en nosotros incluso durante uno de los momentos más oscuros a los que se han enfrentado. Realmente, son de las personas más inspiradoras del mundo y saben exactamente lo que necesitan para sobrevivir: nuestra ayuda. Así que hagamos todo lo posible para impulsar a los guardianes de la selva tropical más valiosa del planeta Tierra.

Con esperanza y determinación,

Oscar con Mike, Bert, Nell, Martyna, Mouhamad y todo el equipo de Avaaz

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