Una de las características principales de los intransigentes, ultrarradicales y raquíticos mentales, es negar la existencia del otro, de todos los que no piensan y actúan como a ellos les gustaría.

Por eso todos los gobiernos de este corte, inmediatamente que llegan al poder, lo que hacen es borrar las huellas que pudieran demostrar que otros distintos a ellos hayan existido. Así hicieron los imperios de todo tipo, los faraones, las dictaduras, etc.

A escala del comportamiento de las sociedades, los miembros de una sociedad en los que ha calado esa misma forma de pensar y de actuar, su comportamiento es parecido: individuos que consideran que la única forma admisible de pensar y de vivir es la suya y cualquier otra es necesario destruirla.

En estos días ha aparecido ‘pintarrajeada’ toda la fachada de la Casa de Asociaciones del Casco Antigüo de Vaciamadrid. En las fachadas, principalmente había pinturas referidas a la tolerancia, el acogimiento con el diferente, los derechos humanos, etc. Todas ellas han sido tachadas y pintarrajeadas con intención de que no se puedan apreciar, leer o hacerlas desaparecer.

Quienes hayan hecho ese acto de vandalismo, evidentemente son ‘vándalos’ en la pero acepción del término, son personas irracionales, intransigentes, xenófobas…, y merecen ser despreciadas por la sociedad.

Pero lo peor es que este tipo de actuaciones no son patrimonio de una ideología u otra, en este caso parece claro que habrán sido ultraderechistas destructivos. Pero tenemos ejemplos recientes, en los cuales probablemente sus autores fueran de signo contrario: las continuas pintadas que aparecen en las fachadas de la iglesia Sta. Mónica o las que el 8M de hace dos años recubrieron todas las fachadas del Zoco Rivas, sin ir más lejos…

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