Llevamos prácticamente todo el año 2020 con una pandemia que nos ha atado de pies y manos, y no nos ha dejado emprender y atender los numerosos problemas y necesidades que nuestro País necesita; y cuando nos hemos dedicado a cosas distintas del Covid-19, ha sido para fijarse en temas que a la ciudadanía no le preocupa. Tras meses de desencuentro, el presidente Sánchez y la presidenta de Madrid Díaz Ayuso, han vuelto a reunirse. Parecía que, por fin, iban a limarse asperezas, acusaciones mutuas, evitar las peleas constantes y las trifulcas a diario, los insultos…., pero no.  Sólo han sido necesarios cuatro días para volver a lo de antes. Mucha parafernalia protocolaria, mucha bandera (demasiadas), mientras los responsables de la Comunidad daban una rueda de prensa anunciando que restringe la movilidad en algunas zonas de Madrid, el Ministro de Sanidad del Gobierno, convoca, sin avisar, otra rueda de prensa a la misma hora para anunciar que las medidas adoptadas por la Presidenta Díaz Ayuso, no son las adecuadas; instando a que la restricción sea para todo Madrid. Escasas horas después, se convoca una manifestación en la Puerta del Sol para protestar por las medidas adoptadas por la Comunidad, y por la discrepancia con la política de Díaz Ayuso; manifestación autorizada por el Delegado del Gobierno en Madrid, que no es otro que el Secretario General del PSOE en Madrid. Es inconcebible que se puedan compaginar ambos cargos. No debería ser así. A mi modo de ver, demuestra poca sensibilidad democrática. El desencuentro, en la práctica, es total. Y los verdaderos perjudicados somos los de siempre,  ¿Es todo esto un teatro?

A mi juicio, y atendiendo a las recomendaciones del personal sanitario y científico, creo que las medidas adoptada por la Comunidad, pueden no ser suficientes. Se da el caso que una calle puede dividirse en dos zonas distintas de confinamiento; por lo que se produce la circunstancia de que establecimientos que se dedican a lo mismo, en una acera tienen que cerrar a una hora, y los de enfrente más tarde. Esto es imposible de controlar, porque los que habitan en un sitio, pueden perfectamente pasarse al otro lado y la medida no será efectiva. Los médicos y científicos han sabido poner el dedo en la llaga. Todos piden a los políticos unidad. Apuntan que es necesario fortalecer y reforzar los mecanismos de coordinación entre las autonomías y el gobierno central, sin menoscabar el ejercicio de las competencias sanitarias de cada uno. Todas las personas e instituciones que tienen responsabilidades políticas en la gestión de la pandemia, deben guiarse por criterios estrictamente sanitarios basados en la mejor evidencia científica disponible.

Pero claro, el político también mira hacia la economía, que el tejido empresarial sufra lo menos posible, que los puestos de trabajo se sigan manteniendo, etc. Y hay un hecho cierto: no existe salud sin economía,  ni economía sin salud. Además, la medida que se propone de cerrar Madrid, ¿supone también cerrar el aeropuerto, el Ave, y medios de transporte? Difícil decisión que no interesa a ninguna de las partes. Hay quien cree que existe una orden de acoso y derribo contra la Presidenta de la CAM. No lo sé, pero tufillo hay, porque cuando Cataluña y Aragón estaban peor que Madrid, y ahora Navarra, y no hay la misma exigencia. Lo que ha pasado es que no se han hecho los deberes. En Madrid tuvimos demasiada prisa para que se acabara el estado de alarma, incluso protestaron (CAM) porque los demás avanzaban y aquí no. Hemos afrontado el verano pensando que el virus ya no existía, y no han sido previsores para atender las necesidades sanitarias de contratación de personal, rastreadores, enfermer@s, etc. Hemos llenado las calles, las playas, las terrazas, como si ya estuviera todo superado. Craso error. ¿De qué ha servido el confinamiento total que hemos padecido? Somos el primer país de Europa en número de contagios, y los políticos –todos– de vacaciones sin hacer su trabajo.

A esto se añade la renuncia del experto en enfermedades infecciosas y microbiología Emilio Bouza como portavoz del Grupo Covid-19 dos días después de su nombramiento. En su carta de renuncia afirma que las circunstancias presenciadas en los dos días transcurridos, no le dejan más salida que su dimisión. “Creí en lo que se prometía y, tras unas horas de reflexión, acepté como una obligación y como un deber para mi comunidad y mi nación”.  Una vez más, se demuestra la disociación entre los políticos, y los expertos profesionales ¡Qué habrá observado para que, en sólo dos días, haya renunciado! No sé qué será mejor para Madrid, sin confinarla o aplicar restricciones de movilidad pues no dispongo de datos; lo que si veo es que nadie quiere asumir la responsabilidad del confinamiento por el desgaste político que pudiera suponer.

Esta es la situación actual cuando escribo, pero cuando este artículo salga a la luz, seguro que habrán cambiado muchas cosas. La lucha contra la Covid necesita más científicos y menos políticos. La tan cacareada “nueva normalidad”, ¿significa que, desde que se inició, tenemos menos parados?, ¿qué desaparecieron las listas de espera para ir al especialista o al quirófano?, ¿Qué no se retrasan consultas y operaciones quirúrgicas a causa de la pandemia? ¿A que no? Pues eso, ahí estamos. Nuestros representantes tienen tarea para rato y, mientras, la pandemia nos sigue ganando la batalla y la mediocridad política, también.

Miguel F. Canser

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