VINO LA NOCHE

Vino a caer la noche sobre la almohada
que convierte los por si acasos en ojalás
y en la nueva penumbra mi cuerpo llora
sobre un manto vacío sin un quizá.
Vino el sueño cansado de repetirse
a ocupar tu lugar sobre mi colchón
y en el cielo blanco que cubre mi alma
las goteras se agolpan sin nubes,
sin luna,
sin tan siquiera luces de algún farol.
Vino el recuerdo vacío hasta mi memoria
a rellenar el lugar donde antes habitaban
tus caricias sin límite bajo mi ropa,
a sembrar de calor mis sábanas frías
y a regar la era yerma con mi sudor.
Vino el deseo ávido de tenerte
como cada noche pasada en una vida anterior
y solo queda en mi lecho la certeza
de que entre nuestro abrazo
solo estoy yo.

Ana Centellas.  Derechos registrados.