Despierta.
Abre los ojos al mundo
que te quiso hacer feliz.
Aspira cada mañana
el aroma de tus sueños
y verás que en un momento
se pueden tornar realidad.
Saluda al sol que te brinda
cada mañana un suspiro
aunque las nubes lo oculten
tras un velo de ansiedad.
Cree en ti como si fueras
el héroe de mil batallas
disputadas sin honores
bajo un cielo que no es gris.
Conviértete en el piloto
que maneja tu destino
y disfruta del viaje
que darás en torno al sol.
Ríe, canta, baila, vive,
sin perderte ni un momento
de la fiesta a que acudiste
sin tener invitación.
Pero, sobre todo, despierta.
Abre los ojos al mundo
que respira para ti.
Despierta.
Los sueños están ahí afuera.