CONMIGO MISMA

Subiendo por la escalera
que lleva al desván del tiempo,
me encontré conmigo misma
perdida en los escalones
de los sueños por cumplir.
Casi no me reconozco
en esa niña asustada
que se empequeñece a mi paso
y me cede más espacio
agachando su mirar.
Veo caer por su rostro,
tan afligido y extraño,
una lágrima silente
que parece haber salido
del fondo del mismo océano.
Me mira con los ojitos
huidizos de su inocencia,
me mira y no reconoce
en mí algo de la persona
segura que un día será.
Me encontré conmigo misma
y lloré por el reencuentro,
pues ya había echado al olvido
a aquella mujer que fui.
Continúo mi camino
por la escalera que sube
directa al desván del tiempo
llevándola de la mano
y tendiéndola en el lecho
de los recuerdos en flor.
Y sonrío satisfecha
por la niña desvalida
que venció a las mil tormentas
que un día quisieron robarle
la ilusión por el vivir.
Ahora me encuentro tranquila,
me encontré conmigo misma
y descubrí que, en el fondo,
nunca he dejado de ser aquello que siempre quise.

Yo.