Me repugna el discurso equidistante de rechazo a todos los partidos por igual, ya sean de izquierdas o de derechas. Algunas personas consideran cansino el debate entre unos y otros partidos y rechazan el contraste de opiniones.  Algún Foro de Rivas incluso ha prohibido a los partidos políticos  expresar sus ideas en su seno aunque contradictoriamente permite a terceros contar, con mayor o menor acierto, lo que opinan los partidos políticos locales. La abstención gana terreno y el “dejar hacer” a los políticos va conquistando la sociedad. La participación ciudadana en la política, aquella que rescató el 15M, lamentablemente, se desinfla.

A estas personas les digo que si este sentimiento de rechazo a la política hubiera triunfado en siglos pasados aun seguiríamos comprando y vendiendo esclavos en las plazas de nuestras ciudades. Nada hubiera avanzando. Por otra parte, casi siempre son las mismas personas las que denigran la política y las que enturbian el debate político: las que temen por sus privilegios. Acordaos lo que dijo Franco: “Haz como yo, no te metas en política”.

Esto de las izquierdas y las derechas se inventó en la Asamblea Nacional de la Francia de 1789. Las personas que defendían el veto del Rey a cualquier decisión de la Asamblea Nacional (aristócratas y clero fundamentalmente) se situaron geográficamente a la derecha del Presidente de la Cámara. Por el contrario, las personas que defendían la soberanía de la asamblea se situaron a la izquierda del Presidente.

Así, con muchos errores y muchos cruzamientos de unos y otras, la derecha, desde sus orígenes, siempre ha aumentando la desigualdad y ha defendido los intereses de los privilegios de los muy poquitos, a costa de la inmensa mayoría de la ciudadanía, y la izquierda siempre ha intentado avanzar en beneficio de esta última y en detrimento de aquellos, con muchas excepciones como se verá.

De una forma más o menos bruta así ha sido en todo el mundo, también en España y también en Rivas.

Acuérdense de cómo algunos diputados del Partido Popular, entonces Alianza Popular, votaron en contra del texto de la Constitución, algo que parece han olvidado los actuales dirigentes peperos, que ahora defienden enconadamente la Constitución; mejor dicho, los artículos que sólo a ellos les interesa.

Acuérdense de cómo la derecha se opuso a la ley del divorcio, a la ley del aborto, al matrimonio entre homosexuales…

Acuérdense de cómo la derecha nos metió en la guerra de Irak causando tantos muertos y tanto dolor, contra la opinión de la inmensa mayoría de los y las españolas.

Acuérdense de cómo la derecha s

aqueó las arcas públicas con casi mil imputados en procesos de corrupción. Y de cómo redujeron los presupuestos de lo básico: la sanidad, la educación, los servicios públicos…

Acuérdense de cómo la derecha, y también el PSOE de Felipe González, privatizaron el patrimonio industrial público español: Telefónica, Repsol, Gas Natural, Banco Exterior …

Acuérdense de cómo la derecha, y en esto el PSOE también ayudó, desregularon el mercado de trabajo y suprimieron derechos laborales de trabajadores y trabajadoras. Ahora tenemos a una parte muy importante de personas, precarizadas y sin derechos,  pendientes de si seguirán en sus trabajos el mes o la semana que viene y si engordarán de nuevo las enormes listas del paro.

También Rivas es víctima de las políticas de la derecha, aunque llevan sin gobernar casi tres décadas.

Acuérdense de cómo contra viento y marea, en los años noventa, la concejala de medio ambiente del Ayuntamiento de Madrid, entonces Esperanza Aguirre, nos instaló la Incineradora de Valdemingómez al lado de nuestras casas, produciéndonos enfermedades graves a muchos y muchas vecinas. En este caso, el PSOE también tuvo que ver en este asunto, aprobando este engendro contaminante desde la Comunidad de Madrid que entonces presidían.

Acuérdense de lo mal que funciona nuestro metro. A pesar de las protestas de vecinos y vecinas de Rivas, la derecha otorgó la licencia de la gestión del metro a una empresa privada y todavía estamos sufriendo la privatización y la malísima calidad del servicio.

Acuérdense de cómo la derecha se opuso a instalar un hospital en nuestro municipio, a pesar de ser nuestra ciudad la más numerosa en habitantes de la zona y tener terrenos cedidos para ello.

Acuérdense de cómo la derecha nos ha negado hasta ahora las especialidades médicas o el acceso a la M50 que necesitamos en nuestra ciudad.

No perdamos de vista quiénes son las derechas, aunque ahora tengan tres cabezas. Sus políticas, aunque estén envueltas en banderas rojigualdas y discursos patrióticos, siempre defenderán los privilegios de los más pudientes. Pero, ¡ay! Para poder hacerlo necesitan engañar al resto de la población, en ello están, y nuestra obligación es desenmascararles.

Les dejo con el preámbulo del programa electoral del 2015 de RIVAS PUEDE que tanta ilusión despertó en la ciudadanía de Rivas y que ahora algunas personas intentan despreciar:

La política es el arte por el que las personas tratamos de convertir nuestra forma de ver la vida en una realidad. Pero no siempre las cosas son así, y en ocasiones los programas políticos se olvidan de lo que es más importante: las personas.
Nuestros mayores esfu
erzos, antes incluso que calibrar cualquier otra iniciativa, es la de rescatar a las personas, velar porque los y las ripenses puedan alimentarse adecuadamente, tengan una vivienda digna; combatir los índices de precariedad y paro en nuestra ciudad, defender una educación y sanidad pública y atender a nuestros mayores. ”

 

José Manuel Pachón López