Solo los ignorantes, los ricos que piensan que siempre tendrán de todo y un planeta alternativo en el que vivir, aún se mantienen en el ‘negacionismo’ sobre el cambio climático. Los casquetes polares y los glaciares se derriten. Los cauces de los ríos se secan o transportan cada día menos agua. Las estaciones de lluvia han desaparecido y por el contrario proliferan ‘gotas frías’, ciclogénesis, huracanes, tifones, maremotos,…, que lo arrasan todo. Y largas sequías, olas de calor, etc. Nuestro país, en Europa, es el primero que lo está sufriendo.

En beber, de media, cada español sólo gasta 1,5 litros al día. Y eso que los expertos suelen recomendar, por lo general, beber al menos 2. Pero ese es sólo el principio del consumo de agua por habitante en España. Un consumo al que miramos más si cabe en este escenario de sequía.

Lo cierto es que por beber no se secarían, ni mucho menos, los pantanos. Cada español utiliza de media, entre 60 y 100 litros de agua en poner una lavadora. Entre 18 y 50 si limpia los platos con lavavajillas y hasta 100 si lo hace con sus manos. En cocinar, entre 6 y 8 litros cada vez.

Los españoles gastamos en una ducha de 10 minutos hasta 200 litros (OMS).

Cada ducha consume entre 35 y 70 litros (solo un agua), y según la permanencia de cada uno debajo del agua más de 150 litros. Cada baño: 200 litros o más. Lavarse los dientes sin cerrar el grifo supone de media 30 litros de agua al día. Cerrándolo, 1,5 litros. Parecido ocurre con lavarse las manos.

Y la lista sigue. Porque el agua sirve para otras tareas de higiene personal, pero también para otras acciones más esporádicas como lavar el coche (500 litros) o más rutinarias, como tirar de la cisterna cada vez que orinamos (entre 10/15 cms., de pis) gastamos entre 10/16 litros, limpiar la casa entre 15/40 litros. Regar el jardín 75/100 litros. Llenar una piscina 50 m3 y rellenarla (por la evaporación) unos 100 litros cada tres días.

132 litros de consumo diario medio por español

Concretamente se trata de las cifras extraídas de la Encuesta sobre el Suministro y Saneamiento del Agua. El indicador utilizado aquí es el del “volumen de agua registrada y distribuida a los hogares“, expresado en litros/habitante/día.

Los datos extraídos proceden de una encuesta realizada cada 3 años. Estos datos muestran cómo el consumo medio en España se situó en 2019 en los 132 litros por persona y día (la OMS recomienda 80 litros máximo persona/día).

El consumo por habitante en nuestro país supone unos 3,8 hectómetros/mes y por tanto 45,6 Hm/año.

Los pantanos españoles acumulan (a marzo 19) 32.627 Hm., una cantidad realmente baja, que no asegura el suministro si pronto no llueve copiosamente.

La cantidad de agua necesaria en España, para asegurar el suministro normal, asciende a 216.810.000 Hm/año. A este tremendo volumen contribuye: el consumo de agua industrial, el suministro para los animales, el agua de regadío, etc. (La agricultura y ganadería consumen el 76% de todo el agua disponible).

Los pantanos en España acumulan a fecha de agosto 19, un total de 27.024 Hm3, esto supone el 48,19 de su capacidad total.

Privatización de las fuentes

Grandes Corporaciones se están haciendo con el control de los territorios y las fuentes donde nacen los ríos más importantes (y también los menos). El agua potable ya es un bien escaso y dentro de pocos años será un bien privilegiado, al que solo podrán acceder los más ricos y el resto de los mortales tendrán que pagarla a precio de oro, sin otro remedio ya que es el principal combustible para seguir viviendo.

Para el 2050 el agua potable estará racionada y la pagaremos muy cara.

Los glaciares y los casquetes polares se derriten

Según un estudio conjunto de las agencias medioambientales de EEUU y de la UE (NASA y ESA), los casquetes polares pierden 344.000 millones de toneladas de hielo al año, cinco veces más rápido que en la década de los 80. Es importante no olvidar que el hielo es agua dulce y hasta ahora se contemplaba como la mayor reserva de agua potable del planeta.

Desde las últimas mediciones en 1992, el mar ha aumentado de nivel más de 11 centímetros. Islas y zonas costeras ya están empezando a sufrir las consecuencias. Y a este ritmo, en los próximos años lo notarán aún más.

España se desertiza

Más de una cuarta parte de nuestro país está amenazada por la desertificación. La mala planificación urbanística, los incendios forestales y ciertas prácticas agrícolas aceleran la erosión del suelo

Los Monegros: En el valle central del Ebro se encuentra la comarca de los Monegros. Antaño cubierta de pinares y carrascales, una brutal tala iniciada en tiempos de la Armada Invencible contribuyó a convertir este paraje en una inmensa estepa subdesértica atravesada por la sierra de Alcubierre. Las temperaturas son aquí extremas, con mínimas de –10 ºC y máximas de más de 40 ºC. Es un paisaje constituido por yesos y calizas que alberga un importante sistema endorreico generador de lagunas y salares. (National Geographic)

Las zonas terrestres amenazadas por el riesgo de desertificación constituyen el 40 % de la superficie de la Tierra. ‘Y en esas áreas afectadas por déficits hídricos habita el 37 % de la población mundial’, puntualiza José Luis Rubio, presidente de la Sociedad Europea de Conservación de Suelos (CSIC).

La desertificación es consecuencia de múltiples factores que tienen su origen en la interacción de los procesos naturales con los usos del territorio. En el caso de España, a la fragilidad natural de nuestro suelo ocasionada por las características climáticas, topográficas y edáficas, se suma la presión de la actividad humana, que se remonta a miles de años atrás. Las malas prácticas agrícolas han generado erosión, contaminación, pérdida de materia orgánica y salinización del suelo. Los incendios forestales causan erosión y pérdida de sustrato orgánico. Las vías de comunicación que cortan las vías de drenaje agravan la aridización de nuestro territorio. Y la urbanización mal planificada a menudo origina un sellado del suelo, que afecta a la capacidad natural de infiltración y de amortiguación de escorrentías e inundaciones. Por si la suma de todos esos factores fuera poco, ahora el calentamiento global empeora el escenario general. ‘El cambio climático agravará la ya de por sí importante aridificación de nuestro territorio, lo que puede conllevar, entre otras cosas, un incremento de los procesos erosivos, una mayor frecuencia y extensión de los incendios forestales, un aumento de la evapotranspiración y el consecuente incremento de la salinización del suelo. Todo ello, lógicamente, afectará negativamente a la biodiversidad’, destaca el investigador.

El panorama es desolador, pero no nos puede dejar paralizados, inactivos, de nosotros depende que esta destrucción que parece imparable, pueda ser reversible. Evidentemente hay errores, destrozos que ya son irremediables, pero aún estamos a tiempo de que la situación sea irreversible definitivamente.

No solo nuestros hábitos pueden contribuir decisivamente que esto no vaya a más, sino también nuestras aptitudes y decisiones serán fundamentales para que nuestros gobernantes tomen medidas de control, de protección y de reversión del proceso, y esto a nivel de nuestra vida cotidiana, de nuestra ciudad, en cuanto a las competencias del Estado y a las de la Unión Europea, que tienen que responder a nuestras demandas.

Que nuestros hijos hereden un planeta en el que puedan vivir, depende exclusivamente de nosotros.

JuanM del Castillo