Uno de los grandes inventos de la civilización humana  y que siempre ha ayudado a solventar los problemas de nuestra convivencia es la Democracia.

Los griegos empezaron a desarrollarla en el siglo V antes de nuestra era. Combinaron los vocablos demos (que se traduce como “pueblo”) y kratós (que puede entenderse como “poder” y “gobierno”) y el resultado fue un sistema de organización humana, en el cual el poder no radica en una sola persona sino que se distribuye entre toda la ciudadanía. Por lo tanto, las decisiones se toman según la opinión de las mayorías respetando a las minorías.

Siempre que la humanidad ha entrado en problemas y guerras ha sido por el afán de dominación de unos pueblos sobre otros, por el interés opresor de unas personas sobre otras, en definitiva, por la falta de democracia y respeto a la soberanía.

Me ha llamado mucho la atención el ultimátum que ha dado el PSOE y Gobierno español al Jefe del Estado venezolano Nicolás Maduro para que dimita y convoque elecciones presidenciales en ocho días.  De lo contrario, nuestro gobierno español reconocerá como Jefe del Estado venezolano a un tal Juan Guaidó, que nadie le ha elegido para tal puesto, excepto quizás el propio gobierno de los Estados Unidos. Los partidos pseudo demócratas PP y Ciudadanos llaman cobarde al PSOE por este ultimátum y le exigen un reconocimiento inmediato al golpista.

Curioso que unos partidos españoles exijan a un jefe de estado de un país soberano, elegido democráticamente, que dimita y convoque elecciones, cuando el propio jefe del estado español ha sido elegido por fecundación. Más indignante me parece que estos partidos españoles que dicen ser democráticos no tengan ningún escrúpulo en reconocer a un golpista. Veamos.

El 20 de Mayo del 2018 hubo elecciones presidenciales en Venezuela. Votaron más de nueve millones de venezolanos, la mitad del censo. Optaron a la presidencia 16 partidos. Nicolás Maduro se hizo con la Presidencia de su país con un 67% de los votos, lejos se quedó el segundo candidato: un 21% de los votos. 150 observadores internacionales velaron por la pureza electoral. Nadie aportó pruebas de fraude.

A partir de aquí, se podrá criticar las políticas del Presidente Venezolano, que seguro hay motivos para ello, pero exigírsele que dimita o reconocer a un golpista, no elegido por nadie,  como presidente del país, es sencillamente vomitivo. Lo que piensan de la democracia los partidos PSOE, PP y Ciudadanos ha quedado al descubierto.

Curioso que nadie hable de Colombia, país vecino de Venezuela: 9.000 asesinatos en 2018, entre ellos 226 activistas sociales y de derechos humanos.

¿Se imagina alguien que el PSOE, Ciudadanos o PP pidan elecciones libres en Arabia Saudita?

Dejemos la hipocresía y hablemos de lo que está detrás de toda esta retórica:

Venezuela es el país con la mayor reserva de petróleo del mundo y está entre los diez principales países con reservas de gas y “tierras raras” como el coltán-

Un barco petrolero tarda menos de una semana en atravesar el Caribe y llegar desde Venezuela a los principales puertos de la costa este de los Estados Unidos, frente al mes y medio que ese mismo barco tarda en llegar desde el Golfo Pérsico atravesando el Canal de Suez.

El 35% de la producción de petróleo venezolano va a parar a los Estados Unidos

¿A qué nos suena? ¿Irak, Afganistán…?

Los medios de comunicación nos hablan de superinflación, de desabastecimiento… ¿Os acordáis de qué hablaban los medios de comunicación internacionales de Chile, antes de que un golpista sanguinario asesinara al Presidente Allende? Entonces la inflación también estaba en el 600% y los comercios desabastecidos.

No me cabe ninguna duda de que el presidente venezolano Nicolás Maduro se está equivocando en algunas de sus políticas. Pero tampoco me cabe duda, lo hemos visto demasiadas veces,  de que ésta no es la razón por la que Estados Unidos deje de pagar a Venezuela lo que le debe y esté detrás de esta enésima intentona de golpe de estado, ya que es imposible ganar al presidente Maduro por las urnas.

Nuestros políticos europeos, así como Sánchez, Casado y Ribera, simplemente están haciendo la ola al forajido  Donald Trump. ¡Lamentable!

Les dejo con un curioso manual de golpe de Estado en cinco pasos del famoso politólogo norteamericano Gene Sharp:

“Primera etapa: Consistiría en llevar a cabo acciones para generar y promocionar un clima de malestar con denuncias de corrupción y promoción de intrigas

Segunda etapa: Se procedería a desarrollar intensas campañas en defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el Gobierno en el poder.

Tercera etapa: Lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales y en la promoción de manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.

Cuarta etapa: Operaciones de guerra psicológica y desestabilización del Gobierno, creando un clima de ingobernabilidad.

Quinta etapa: La fase final tendría por objeto forzar la renuncia del presidente mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente se va preparando el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.”

José Manuel Pachón López