Expresiones como “el papel lo aguanta todo” o “tus actos siempre hablan más alto y más claro que tus las palabras” podrían resumir lo ocurrido con las últimas decisiones adoptadas por el Gobierno de Somos Rivas y Rivas Puede.

En un programa electoral, en un acuerdo de gobierno, se recogen los valores que se defienden, las propuestas que se plantean, las medidas que se van a llevar a cabo, los planes de acción política, los mecanismos de los que se van a dotar… en definitiva, se recoge y se pone “negro sobre blanco” un compromiso con la ciudadanía. Un compromiso que, cuando se gobierna, se tiene la oportunidad de traducir en hechos, y es ahí, en eso momento, cuando uno demuestra si sus palabras son acordes con sus hechos, o por el contrario todo lo comprometido queda en “papel mojado”.

A este respecto, hablemos de los últimos “hechos” del Gobierno de Somos Rivas y Rivas Puede y de las “palabras” que defendían, estos partidos políticos que lo conforman, en sus programas electorales o acuerdos de Gobierno:

En “palabras” argumentaban la necesidad de realizar una auditoría de la deuda municipal, pero los “hechos” han sido emplear el rodillo de mayoría absoluta para suprimir la Comisión de Auditoria de la Deuda Municipal cuyo objeto era el estudio y análisis del origen y composición de la deuda pública del Ayuntamiento.

En “palabras” defendían la necesidad de la remunicipalización de los servicios y recursos públicos como garantía de calidad en su prestación a la ciudadanía, pero los “hechos” han sido emplear el rodillo de mayoría absoluta para suprimir la Comisión de Municipalización de Servicios cuyo objeto era estudiar y analizar las diferentes formas de gestión de los servicios públicos y su viabilidad y adecuación al ámbito del Ayuntamiento, al tiempo que se mantienen los servicios privatizados y se continúa con nuevas privatizaciones.

En “palabras” decían apostar por la participación ciudadana, pero los “hechos” han sido emplear el rodillo de mayoría absoluta para suprimir la Comisión de Participación, cuyo objeto era el estudio, análisis y definición de las herramientas que impulsen y mejoren la participación ciudadana, así como cambiar las sesiones de los Plenos de por la tarde a por la mañana, dificultando así que muchos vecinos y vecinas puedan asistir.

En “palabras” nos anunciaban su firme compromiso por la transparencia en la gestión pública, pero los “hechos” han sido emplear el rodillo de mayoría absoluta para suprimir la Comisión de Trabajo para el seguimiento de la comunicación municipal, cuyo objeto era el estudio y fomento de las formas de gobierno abierto y transparencia.

En definitiva parece que, en el pasado pleno de 24 de abril, la Deuda, la Municipalización, la Participación o la Transparencia, perdieron interés o dejaron de ser prioridad para el Gobierno de Rivas. Un Pleno en el que con su rodillo de mayoría absoluta suprimieron unas Comisiones que ellos mismos, no hace tanto tiempo, habían defendido como importantes, positivas y necesarias para la ciudad, para los vecinos y vecinas de Rivas, y que fueron aprobadas por la unanimidad del Pleno Municipal, por todos los grupos políticos.

¿Qué ha ocurrido? ¿Qué ha cambiado? Lo único que ha cambiado, desde la puesta en marcha de estas Comisiones hasta que han sido eliminadas, es la composición del Gobierno. Se ha pasado de un Gobierno en minoría que necesariamente tenía que llegar a acuerdos con el resto de los grupos políticos, a ser un Gobierno que con su mayoría absoluta olvida las “palabras” y desarrolla los “hechos” con la garantía que le da la suma de los votos de los partidos que lo forman.

Es evidente que lo que era importante, positivo y necesario para la ciudad, para los vecinos y vecinas de Rivas, no deja de serlo por el simple hecho de que un Gobierno cambie su composición. Pero, a la vista de los “hechos”, parece que un cambio de composición del Gobierno de Rivas sí hace que cambien sus prioridades, sus planteamientos, sus propuestas, sus mecanismos… sus “palabras”.

Mónica Carazo Gómez

Secretaria General PSOE Rivas