La candidatura que he encabezado a la Alcaldía de Rivas Vaciamadrid ha obtenido dos concejales, cuatro menos que los obtenidos por la gente de Podemos que nos presentamos mediante un partido instrumental a las Municipales de 2015. Es la mayor bajada de votos registrada por cuantos partidos se han presentado a esta reciente cita electoral. Sin embargo, creo que Podemos ha obtenido en Rivas un resultado que nos decepciona y, al mismo tiempo, nos llena de satisfacción. Les explicaré el porqué de sentimientos tan contradictorios.

Ahora que las elecciones ya han pasado y que puedo hablar con la calma pero también con la contundencia que requiere el caso, les explicaré que nuestra candidatura ha tenido que enfrentarse a los ataques, unos abiertos y otros encubiertos, de demasiados intereses políticos. Pero también ha tenido que enfrentarse a la debilidad propia de quienes vamos aprendiendo mientras caminamos, sin grandes recursos que poner para hacer el camino más cómodo. Sabemos que en ocasiones, a causa de esas eternas peleas internas, nos hemos alejado de lo que realmente importa: la gente. Ésta es la parte que nos decepciona, y la entendemos perfectamente.

Pero también he dicho que nos sentíamos satisfechas. ¿Por qué?

Nos hemos dado cuenta de que éramos el «enemigo a batir» en mucha mayor medida que otros partidos. Contra nosotros ha actuado preferentemente (casi diría que exclusivamente) el partido instrumental que Podemos potenció en 2015 y que ahora, «copado» por quienes no han querido aceptar la derrota política de sus pretensiones dentro de Podemos, han creído tener su oportunidad de beneficiarse de la identidad entre ese partido y Podemos. Han jugado la carta de la confusión y les ha salido mal porque no han conseguido representación alguna, pero han conseguido que también le salga mal a Podemos. Muchas de las personas que me leerán podrán reconocerse a sí mismas si al pensar que estaban cogiendo la papeleta que representaba a Podemos, no han terminado cogiendo otra que llevaba un nombre distinto, pero que pensaban que era lo mismo.

Y fuera de esa candidatura también ha habido un especial interés en que Podemos no salga de la mala situación en que las divisiones producidas recientemente nos han colocado. También estas personas y fuerzas políticas han obtenido, al mismo tiempo, un éxito y un fracaso. Un éxito porque campañas de descrédito gratuito bastante intensas que se han dado durante las semanas previas a la cita con las urnas han hecho efecto, sin duda, en muchas personas que pudieran haber pensado en votar a Podemos; y un fracaso porque el sueño que con total seguridad tenían (vernos fuera del Ayuntamiento) no se ha convertido en realidad.

Cuando me planteé, con unas excelente compañeras y compañeros, crear esta candidatura, lo hice y lo hicimos desde el convencimiento absoluto de que la manera de salir de la mala situación que Podemos ha atravesado en Rivas estos últimos años, era y es clarificar las posturas al interior de la organización y dedicarnos a trabajar en positivo en lo exterior. Así lo hemos llevado a la práctica cuando nos hemos autoimpuesto y cumplido la norma de no responder a las campañas de difamación a las que desgraciadamente tanto se prestan las redes sociales. No hemos entrado en peleas de bar con quienes se han vuelto expertos en desencadenarlas. Como respuesta a sus empujones y zancadillas, nos hemos centrado en desarrollar un programa basado en dos cosas: un programa repleto de iniciativas novedosas y realizables; y la puesta en valor de lo que muchos nos han querido negar e invisibilizar: una experiencia de gestión al frente de varias concejalías desde junio de 2017, experiencia que valoramos muy positivamente. Quiero mencionar aquí especialmente las de Deportes (que yo misma he dirigido), la de Participación Ciudadana y la de Servicios sociales y Mayores, pero puede extenderse al resto de las que asumieron compañeros de Podemos.

Con esas dos líneas de campaña y con un techo de gasto de 4.500 euros (recuerden: somos el único partido que no se ha beneficiado de una abundante caja previa conseguida por la actividad política de otros; y que tiene entre sus principios de actuación no pedir prestado dinero a la banca), hemos sacado adelante una campaña plagada de esfuerzo militante, llena de extenuantes jornadas de trabajo de todo tipo. Nunca nadie podrá valorar adecuadamente el papel de las y los militantes que se han dejado la piel en la campaña y que han repuesto incansablemente los carteles que sistemáticamente nos arrancaban o pegaban encima, o las pancartas que nos rompían también sistemáticamente.

Todo esto es lo que justifica nuestra satisfacción, porque a pesar de todo ello, contra viento y marea, Podemos está, con su nombre propio por primera vez, en el Ayuntamiento de Rivas. Ahora toca trabajar para hacer el trabajo que sabemos hacer. Desde la posición que ocupemos, sea cual sea.

Nos anima el doble objetivo de construir un Podemos fuerte y diáfano, que se aleje de la historia de desencuentros y enfrentamientos vividos en los últimos años y que se fije únicamente en lo que hay que hacer para conseguir en la mayor medida posible lo que la gente de Rivas necesita. Y también el de ir tejiendo, poco a poco pero sin pausa, una red de cercanías y solidaridades con otras fuerzas progresistas de la ciudad. Fuerzas con las que nos hemos ido encontrando hombro con hombro y día a día en muchísimas cosas, aunque en algunas no haya sido así. Nuestra voluntad es aprender más de ellas y conseguir que ellas acepten aprender algunas cosas que, estoy convencida de ello, Podemos ofrece desde su nacimiento mismo y que nos siguen diferenciando para bien.

Vanessa Millán Buitrago

Portavoz municipal de Podemos Rivas