Seguimos con la “Cruz del Norte”. En este 2º. capítulo vamos a detallar algo más esta impresionante parte de nuestra Vía Láctea, comenzando por la descripción de las estrellas principales de la constelación.

           Deneb (Alfa Cygni, del árabe “dhaneb”=cola), la más brillante, con magnitud aparente de 1,25 se encuentra a una distancia de unos 1.425 años luz, que no ha podido ser medida con exactitud hasta que lo hizo el satélite Hipparcos, lanzado en 1.989. Como dijimos, forma parte del llamado «Triángulo del Verano«, junto con las estrellas Vega de la constelación Lyra y Altair de la constelación Águila. Deneb es una estrella INMENSA, supergigante blanca, unas 108 veces más grande que el Sol y con una luminosidad 54.000 veces mayor. Su sola observación nos da una idea de su tamaño, porque pese a encontrarse entre millones de estrellas de la Vía Láctea, su brillo sobresale ampliamente sobre el fondo estelar. (Foto2). Como casi todas las gigantes, es variable, en este caso de tipo “no radial”, es decir, que sus capas exteriores “pulsan” caóticamente y de manera independiente. Deneb ha agotado ya su hidrógeno y está quemando helio. Acabará su vida estallando como Supernova dentro de unos pocos millones de años.

            Sadr o Sadir (Gamma Cygni, del árabe “sdr”=pecho), la segunda más brillante con magnitud 2,23 a unos 1.520 años luz de distancia. Es una estrella también supergigante, en este caso amarilla y con una luminosidad incluso superior a Deneb, unas 65.000 veces más que la del Sol. Su tamaño y características la sitúan en el límite entre una explosión Nova o Supernova, cuando termine su vida.

            Giennah (Epsilon Cygni), la tercera más brillante cuya magnitud aparente es 2,48 se sitúa a 72 años luz. Es una gigante naranja unas 12 veces más grande que el Sol y tiene una compañera enana roja. Entre Deneb, Sadr y esta estrella, se localiza la nebulosa oscura “Saco de Carbón del Norte” (El “Saco de Carbón Sur” está en la Cruz del Sur).

            Delta Cygni, es también un sistema estelar triple, es decir, tres estrellas que orbitan mutuamente, a unos 171 años luz. Su magnitud aparente es de 2,86 mg. Una de las componentes se puede ver con telescopios pequeños.(Foto3)

            Albireo (Beta Cygni), con una magnitud aparente de 3,05 era un Sistema Binario, es decir, una estrella doble. Albireo es una notable estrella para los astrónomos aficionados; sus dos componentes son: una gigante naranja y una blanco-azulada. Está situada en el “pico” del Cisne y apunta hacia el Sur, por lo que ha sido ampliamente utilizada en la antigüedad para orientarse en el cielo nocturno. Con sólo unos prismáticos se resuelven fácilmente sus dos componentes, aunque se necesita un telescopio para ver su color. (Foto4). Lo más notable de esta estrella es que después de conocerse la técnica de la “Interferometría de moteado” que emplea potentes láseres,  se descubrió en 1976 que Albireo A tenía a su vez otra compañera mucho más cercana y parecida a Albireo B, pero por su proximidad no se podía observar. Resultó así ser un “sistema triple”. Si algún lector dispone de un buen telescopio, ni intente observar esta nueva estrella del triplete; no es posible más que con interferómetros o con el Hubble, que no está a nuestro alcance, desgraciadamente.

            Zeta Cygni, es su sexta estrella más brillante, encontrándose a una distancia de 151 años luz de la Tierra.

El resto de estrellas son superiores a la magnitud 3,5 y por lo tanto difíciles de ver en un campo tan poblado como es la Vía Láctea. Algunas otras estrellas interesantes son, 61 Cygni, sistema binario muy cercano a 11,3 años luz, que fue la primera estrella cuya distancia a la Tierra fue medida. Está formado por dos enanas naranjas cuya separación media es de 84 ua. (1 ua=150 millones de km.).

Entre las estrellas variables destaca Chi Cygni, una estrella tipo “Mira” que tiene la mayor variación de brillo conocido. Las estrellas “mira” son muy viejas, pulsantes y expulsan sus capas exteriores has ta su final explosivo, cuyo remanente es una nebulosa planetaria y una enana blanca.

Muchas más estrellas pertenecen al Cisne y tiene un gran interés en relación con los objetos de cielo profundo. Eso será en el siguiente capítulo de esta constelación tan espectacular. Podéis ir localizando en el cielo de este verano y para ello, siempre mi consejo.

¡¡ Mirad al Cielo !!

M. Manero