Es una pena que Podemos haya perdido la representación tanto en Galicia como también en el País Vasco. Podemos autoconsolarnos diciéndonos que, esos votos se han ido a otros partidos de izquierdas, pero esto no es nada más que una más de las justificaciones típicas poselectorales. Como el reiterativo reconocimiento de Pablo Iglesias ‘tenemos que hacer análisis y autocrítica’, las primeras veces parecía un acto de humildad, pero que a estas alturas suena hasta ridículo. Sobre todo, porque no sirve para nada, desconozco si en la dirección se hacen esos análisis y autocriticas, pero lo que es en las bases, ni se hace, ni trasciende lo que hacen ‘los de arriba…’.

Pero lo que es una pena es, que un proyecto ilusionante y transformador como es Podemos, se esté derrumbando elección tras elección, o lo que es peor, se esté desmoronando empezando por los cimientos, que son los militantes.

No valen ya justificaciones de ‘es que somos un partido en construcción, nos falta experiencia…, o los detractores nos atacan incesantemente. Siendo todo eso verdad, ya ha habido tiempo más que de sobra para haber consolidado la organización y recuperado la calle y la ilusión de la gente.

Sin pretender aportar la solución, si quiero aportar lo que yo percibo desde la ‘distancia-cercana’:

  • Allí donde los ciudadanos perciben desavenencias públicas entre dirigentes y/o familias de podemos, estos pierden las esperanzas depositadas, para acabar votando a otras alternativas aparentemente más estables.
  • Las salidas de la organización de miembros destacados, así como las rupturas y aparición de nuevos grupúsculos, lo que consiguen es debilitar el proyecto y desperdiciar cantidades ingentes de votos.
  • Los enfrentamientos y exabruptos del vicepresidente P. Iglesias con terceros, en lo personal y públicamente, no favorecen en nada y defraudan a los que esperan mejores formas y de más altura.
  • La política de cambios legislativos se hace (casi) siempre desde las estructuras de poder político, pero los cambios sociales se hacen en la calle. Y Podemos ha perdido la calle. Son los inscritos, militantes o votantes que han confiado, los que contrarrestan la información manipulada, los que difunden los logros y ventajas de las políticas de izquierda. En definitiva, quienes presentan y abrillantan la imagen del partido. Y a todos estos, en el último tiempo se les ha dejado de lado.
  • La organización interna no funciona. Se han modificado una y otra vez las funciones de los círculos, de la asamblea de inscritos, las de los secretarios generales, etc. A los que se acercan a la organización, les resulta muy complicado entender las funciones de cada cual ¿pero esto no es una organización participativa y horizontal?, es una frase que he escuchado docenas de veces.
  • En las elecciones internas, los elegidos, casi siempre son los que estaban previstos, sospechosamente los amigos del ‘jefe’.
  • Podemos se ha quedado sin ‘cuadros’, muchos se han ido ‘quemando’, otros se fueron con las sucesivas divisiones, casi todos los que frecuentan los ámbitos del poder se dan codazos por colocarse en línea de salida y conseguir asiento en las estructuras de mando.

Considero que Podemos es un proyecto político imprescindible en la sociedad de hoy, y lo será más aún en el futuro, esto siempre que quienes lo componen y sobre todo quienes lo dirigen, sean capaces de entender que se trata de un proyecto transformador de la sociedad y para que eso sea posible, todas y todos tienen que sentirse integrados, escuchados y partícipes en lo que se tenga que hacer. Que Podemos no es la plataforma de promoción política (o laboral) de nadie.

JuanM del Castillo