El estrés muscular es el dolor derivado de la tensión muscular que se produce debido al estrés, y se suele producir en el trapecio, en el esternocleidomastoideo, en el dorsal y en el masetero.

Al recibir estrés, el cuerpo reacciona contrayendo los músculos, produciendo rigidez muscular y, a su vez, una mala circulación sanguínea, que es causa de muchas enfermedades.

Los dolores musculares suelen derivar de la acumulación de ácido láctico debido una utilización excesiva de estos, pero el síndrome miofascial viene del estrés muscular, es decir, es derivado de que los músculos y las fascias se acorten debido a la tensión muscular que produce el estrés.

El estrés produce está tensión muscular ya que el cuerpo se tensa como mecanismo de defensa para defenderse de los ataques externos como es el mismo estrés. Y no importa si este estrés es físico o psicológico, ya que el cuerpo reacciona con mecanismos de defensa reflejos, que frente al estrés es tensar los músculos. Esto supone una gran carga para las personas de la sociedad actual, ya que están constantemente expuestas al estrés, y el estrés psicológico de la sociedad actual, aumenta sobre todo la tensión del trapecio superior. Además, las posturas adquiridas y que constantemente se repiten en la vida cotidiana o en el trabajo, cargan los músculos, produciendo dolor con el paso del tiempo.

Desde la perspectiva de la medicina oriental antigua, la causa se percibe como responsabilidad del hígado y la vesícula que son energía madera y son los encargados de los músculos, del intestino delgado que es energía fuego y está encargado de la circulación sanguínea, y del maestro corazón y el triple recalentador que se encargan del corazón (emocional) y del sistema nervioso autónomo.

De cualquier modo, el síndrome miofascial es derivado del estrés, recibido desde hace mucho, y que sin darnos cuenta, nos tensa o nos hace mantener la misma postura durante mucho tiempo, adquiriendo así malas posturas. Y debido a estas malas posturas, se forman unos nódulos sensibles palpables en las bandas de los músculos, denominados puntos de gatillo. Estos puntos de gatillo son puntos de dolor localizados que, además de inferir dolor en el mismo punto, pueden inferir dolor a otros puntos más lejanos, oprimiendo los músculos y  los nervios que están conectados. Estos puntos serán de dolor referido y este dolor referido suele manifestarse de distintas maneras, dependiendo de dónde sea el punto de gatillo.

En el caso del trapecio, se produce dolor cuando al sacar la cabeza para adelante y tener un cuello como de tortuga, los músculos del cuello no pueden sostener el peso de la cabeza y es el trapecio el que lo sostiene y como resultado se producen dolores y/o hormigueos en el cuello y en los brazos, y también dolores de la cabeza.

En el caso del esternocleidomastoideo, se produce dolor al encogerse, subiendo los hombros y acortando el cuello, lo que puede derivar a que la vista empeore, a que se produzcan pitidos en el oído, a mareos y dolores de cabeza.

En cuanto al masetero, suele derivarse por el bruxismo o por dormir con la mandíbula tensa o por una mala costumbre de tensar la mandíbula en la vida cotidiana y puede derivar a dolores dentales, dolores en la zona del oído, dolores de cabeza o en migrañas.

No es fácil cambiar las costumbres o las situaciones de estrés a las que se está expuesto normalmente en la vida cotidiana, pero conocer la causa del dolor y aceptarlo es muy importante. Ya que, por medio de la experiencia, podemos ver que dependiendo de cómo se piense y se trate el dolor, esto será decisivo en los resultados que se obtengan. Por lo que, aunque se hayan probado muchos tratamientos  sin resultado, hay que dejar de pensar negativamente, ser positivos y agradecidos, afrontando la enfermedad desde un punto de vista diferente. Esto ayudará a reducir el estrés y será un atajo para tratar el dolor.

Lo más importante para el tratamiento será mejorar la circulación sanguínea. Para ello debemos gobernar bien el hígado que se encarga de los músculos, el maestro corazón que se encarga del corazón (emocional), y el corazón (físico) que se encarga de la circulación, además de tener pensamientos positivos, adoptar posturas correctas, hacer ejercicios de estiramiento equilibrados, tener una dieta equilibrada. También, será necesario conseguir holgura en el corazón (emocional) por medio de aficiones sanas y suficiente descanso.

Debemos aceptar que el culpable de las enfermedades de mi cuerpo soy yo mismo, y por tanto, cualquier dolor tiene posibilidad de mejorar en función de mi propio esfuerzo. Por lo que recibir el tratamiento adecuado y cambiar nuestras costumbres aunque sea un poco todos los días nos ayudará a tener una vida larga y sin enfermedades.

Kil Soo Lee (traducido por Kahi LS)